10 agosto 2022

DE LIBERTADORES Y DICTADORES

Publicado por maviles en General

Ya sabemos que los historia es interpretable, por ello es importante navegar en el mar de la objetividad para ser justos con lo que se dice; hoy voy a reflexionar sobre la controvertida figura del proclamado “libertador” Simón Jose Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios nacido en Caracas en 1783, uno de tantos que se recogen en la historia del mundo.

Los historiadores hispanoamericanos han llenado de elogios a este personaje  cuya obsesión fue, desde que en 1813 firmara el Decreto de Guerra, la muerte de españoles y canarios que se opusieran a la libertad en Venezuela. País en el que como otros de esa misma zona “ya gozan de libertad”.

Bolívar fue un peón al servicio del Reino Unido. El ministro británico Canning, después de ser derrotado el último vestigio español en América, decía en 1824 que “la cosa está hecha; el clavo está puesto (…) la América Española ya está libre, y si nosotros no gobernáramos tristemente nuestros negocios, será inglesa”.

Admirador de Napoleón, juró en 1805 en Roma libertar su nación con estas palabras:

“¡Juro delante de usted, juro por el Dios de mis padres, juro por ello, juro por mi honor y juro por mi patria, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español!”.

Bolívar disfrazó sus complejos sociales con el falso mito de la discriminación criolla por parte de los españoles. Nacido en una familia adinerada, le dolía en extremo no poder formar parte de la nobleza dominante de la época, mal este que achacaba a los españoles. Todos los prohombres de la época, incluido Bolívar, eran masones al servicio del gobierno británico.

Los intereses ingleses siempre estuvieron detrás de las acciones de Bolívar contra los españoles ya que Inglaterra pretendía convertir las provincias españolas en Hispanoamérica en inglesas pese a sus reiterados fracasos militares y debería intentarlo utilizando conspiraciones de logias masónicas a cuya pertenencia se accedía con la condición de ser americano y luchar por una independencia que empujara el viento favorable de la renuncia de Carlos IV y Fernando VII en favor de los intereses de Napoleón.

Lo cierto es que Bolívar luchó en beneficio de la casta criolla teledirigida por Inglaterra y la masonería y no por la libertad de su pueblo contra la cacareada tiranía española. La independencia finalmente no supuso avances sino el retroceso económico y social.

En 1813 entró en Caracas y se proclamó Dictador y Libertador de las provincias occidentales de Venezuela y como he comentado decretó “la Guerra a Muerte” contra los españoles y su exterminio al más puro estilo nazi:

“(…) Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables”.

La saña descargada tiñó sus acciones como xenófobas y criminales, cambiando la forma de hacer la guerra, sin respeto hacia los prisioneros (más de dos mil); así nos lo cuentan las crónicas:

Arismendi (el sicario de Bolívar) ordenó no gastar más pólvora, cara y escasa, y emplear las picas, sables y machetes para acabar con la vida de aquellos  famélicos desgraciados (…) la masacre continuó durante los días 12,13 y 14 de febrero de 1814”.

La crueldad desatada por Bolívar no tenía límites y en el Plan para Libertar Venezuela, rubricado por él mismo recogía textualmente:

“(…) Como esta guerra se dirige en su primer y principal fin a destruir en Venezuela la raza maldita de los españoles europeos quedan, por consiguiente, excluido de ser admitidos en la expedición por patriotas y buenos que parezcan, puesto que no debe quedar ni uno solo vivo (…) el soldado que presentare diez cabezas de dichos españoles sería ascendido a alférez; el que presentare veinte, a teniente y el que presentare cincuenta a capitán”.

Algunos historiadores y la progresía izquierdista actual en España ocultan deliberadamente que, mientras la corona española protegía a los indios con leyes, la nueva clase criolla  del quitó las tierras y sus fueros.

Carlos Marx dijo de Bolívar que “era el canalla más cobarde, brutal y miserable” de los conocidos, se le llamó el “Napoleón de las retiradas”, fue acusado como cobarde y traidor y era capaz de engañar a quien se le cruzara en su camino. Guerreaba en superioridad de condiciones contra los indígenas que trataban de defender sus fueros frente a los abusos de la casta criolla. Las “legiones británicas” apoyaron sin dudarlo a los insurgentes bolivarianos.

El bulo indescriptible de que la independencia hispanoamericana fue una conquista de criollos americanos y huestes indígenas es una auténtica manipulación, mantenida y alimentada por grupos de izquierdas que no solo fomentan el odio hacia España sino que además sacan buena rentabilidad de esta historia falsa presentando a un Bolívar equiparable a Alejandro Magno buscando la libertad del oprimido.

La historia califica a Bolívar como traidor, asesino, racista y xenófobo, saqueador y sin moral de ningún tipo. En la toma de Santa Fe de Bogotá sus soldados mataron, robaron, violaron y asesinaron a placer a los ciudadanos de Bogotá, causando una masacre descomunal. Este era el libertador y dictador al que le encantaban los ideales de la Revolución francesa.

Bolívar decía que “un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”. Los venezolanos lucharon sin saber para qué lo hacían aunque Bolívar tenía muy claro que su principal objetivo, por encima de todo, era crear una república federal cuyos destinos los dirigiría él como dictador; vendió libertad y solo ofreció tiranía; confundió traición con patriotismo y limpieza étnica con justicia; este es el ídolo de los progresistas en España.

Toda esta guerra nunca hizo que los países de Latinoamérica vivieran mejor, al contrario, han ido surgiendo pseudos libertadores que son rechazados por un segmento importantes de la población pero que actúan bajo el predicamento de la dictadura.

Decía el “libertador” que “el pueblo americano había sido uncido al triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vicio y no había podido adquirir ni saber, ni poder, ni virtud”, esto lo resume todo cuanto de forma casi telegráfica he recogido de las distintas crónicas y biografías de Bolívar, “lo hemos perdido todo -dijo Bolívar-, lo único que hemos ganado ha sido la independencia “.

Fue un títere al servicio de los ingleses y de la masonería, un traidor en toda la extensión de la palabra, traidor admirado como un auténtico ídolo por quienes hacen manifestaciones a su favor y, curiosamente, en contra de España.

En estos días ha tenido lugar el suceso denunciado por los de siempre que tiene como protagonista al Rey Felipe VI que en la toma de posesión del presidente de Colombia, Gustavo Petro, no se ha levantado al paso de la espada de Bolívar que, contra todo protocolo, decidieron sacar en procesión ante la admiración de congregados que vieron como se les aparecía el “libertador” en forma de espada.

La protesta de los indigentes mentales de Podemos y de la izquierda más viejuna e inoperante de España, sin la defensa de un Gobierno que piensa igual, no se hizo esperar ante tamaño agravio perpetrado por Felipe VI que a juzgar por los expertos – a cuyo criterio me uno- la espada no es un símbolo institucional y menos si su propietario fue Bolívar, criminal y xenófobo al que no hay que guardar mayor respeto que el que le dedique la historia al decir la verdad, por los terribles hechos cometidos.

Mariano Avilés – jurista    

Puedes seguir los comentarios de esta publicación a través del RSS 2.0    Deja un comentario o haz una referencia en tu blog.

1 Comentario



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

no