26 mayo 2013

Hoy quisiera deciros,

 palabras en términos claros,

esas que el pueblo quiere

cuando flaquean los ánimos.

Con rima que calme el alma

de muchos desvergonzados,

que nos atrevemos a llamar

ladrones, a los que están robando.

¡Que se alcen voces cada día!

y no de allá para cuando,

porque cuando el alma se inquieta

reflexionar es necesario.

Falta unión y sobra calma

ante políticos y mercenarios,

que usan sus puestos y mandos

bajo la palabra “solidario”.

Una sociedad castigada

por los robos de muchos, ¡Cuantos!,

que nunca tienen el perdón

ni tan siquiera en los labios.

Estafadores en grandes puestos,

de esos de ordeno y mando,

 saqueadores de empresas

que nunca serán juzgados.

Tribunales y jueces varios

que piensan que son los amos,

que perdonan a quien quieren

sin esconderse y sin reparo.

Esta es la justicia que tenemos

y esta no la hemos votado;

son los dueños y señores

de los favores comprados.

Un poder que emana del pueblo,

de este pueblo que ya está harto,

de ver como roban unos,

y otros,  así….muchos, ¡Cuantos!.

Los jueces muy ilustrados

con sus togas amedrentando

a quien roba la gallina

para salvar al purpurado.

Ruido de togas se escuchan

con insistencia y a diario,

para ruborizar a este pueblo

Y exculpar al que ha robado.

¡Vaya mentira que explotan

quienes están enrocados!,

en sus escaños de cuero

y en los salones dorados.

Representan al pueblo, dicen;

y el pueblo no está representado,

por quienes legislan a su gusto

y fijan  normas a su agrado.

Esta democracia de pandereta,

que satisface solo unos cuantos,

a esos que nombra “el partido”

aunque el pueblo esté indignado.

¡qué más da, si yo sigo

En la poltrona sentado!,

que dicen…que digan, yo digo

que cuatro años…pasan volando.

Por eso buscan al padrino

de estos partidos tan sanos,

 que a base de hacer favores,

le dispensarán buen trato.

Cuando vengan las elecciones,

y tenga que pasar el mal trago,

tan amargo como duro

para saber que tal les caigo.

Entonces le diré a ese pueblo,

del que hasta hoy, ni me he acordado:

¡Id a votar, amigos

Que todo está de mi lado!.

Y el pueblo, siempre obediente

transcurridos los cuatro años

acude a votar a las urnas

para ser representado.

Y  volverán a salir corruptos

de bajo, medio y grado alto

sin imaginar ni un solo instante

que actuará la justicia

y  llevará a la cárcel a unos cuantos.

Mariano Avilés, jurista.

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