palabras en términos claros,
esas que el pueblo quiere
cuando flaquean los ánimos.
Con rima que calme el alma
de muchos desvergonzados,
que nos atrevemos a llamar
ladrones, a los que están robando.
¡Que se alcen voces cada día!
y no de allá para cuando,
porque cuando el alma se inquieta
reflexionar es necesario.
Falta unión y sobra calma
ante políticos y mercenarios,
que usan sus puestos y mandos
bajo la palabra “solidario”.
Una sociedad castigada
por los robos de muchos, ¡Cuantos!,
que nunca tienen el perdón
ni tan siquiera en los labios.
Estafadores en grandes puestos,
de esos de ordeno y mando,
saqueadores de empresas
que nunca serán juzgados.
Tribunales y jueces varios
que piensan que son los amos,
que perdonan a quien quieren
sin esconderse y sin reparo.
Esta es la justicia que tenemos
y esta no la hemos votado;
son los dueños y señores
de los favores comprados.
Un poder que emana del pueblo,
de este pueblo que ya está harto,
de ver como roban unos,
y otros, así….muchos, ¡Cuantos!.
Los jueces muy ilustrados
con sus togas amedrentando
a quien roba la gallina
para salvar al purpurado.
Ruido de togas se escuchan
con insistencia y a diario,
para ruborizar a este pueblo
Y exculpar al que ha robado.
¡Vaya mentira que explotan
quienes están enrocados!,
en sus escaños de cuero
y en los salones dorados.
Representan al pueblo, dicen;
y el pueblo no está representado,
por quienes legislan a su gusto
y fijan normas a su agrado.
Esta democracia de pandereta,
que satisface solo unos cuantos,
a esos que nombra “el partido”
aunque el pueblo esté indignado.
¡qué más da, si yo sigo
En la poltrona sentado!,
que dicen…que digan, yo digo
que cuatro años…pasan volando.
Por eso buscan al padrino
de estos partidos tan sanos,
que a base de hacer favores,
le dispensarán buen trato.
Cuando vengan las elecciones,
y tenga que pasar el mal trago,
tan amargo como duro
para saber que tal les caigo.
Entonces le diré a ese pueblo,
del que hasta hoy, ni me he acordado:
¡Id a votar, amigos
Que todo está de mi lado!.
Y el pueblo, siempre obediente
transcurridos los cuatro años
acude a votar a las urnas
para ser representado.
Y volverán a salir corruptos
de bajo, medio y grado alto
sin imaginar ni un solo instante
que actuará la justicia
y llevará a la cárcel a unos cuantos.
Mariano Avilés, jurista.
