
Así es como ha llegado a ser presidente del gobierno Pedro Sánchez, un personaje oscuro, pícaro de arrabal y traicionero; así engañó a todos sus votantes y así instaló en el gobierno de la nación al peor virus que nos azota, un populismo de ultraizquierda peor que la peste negra …
España ha pasado en poco tiempo de un estado democrático a uno totalitario, con un gobierno que se acerca a marchas forzadas al ya olvidado Telón de Acero y que se renueva en una versión social engañosa y altamente peligrosa para el estado de derecho y el libre mercado, en una Europa a la que le salen grietas cada más acusadas; la Unión Europea siempre fue un invento económico para mejor vivir la clase política instalada en cada uno de los países miembros, además de los pedigüeños y los que colocan los partidos en esa colmena común que lo enmascara todo bajo el símbolo de la bandera azul con estrellas.
La prueba de fuego viene determinada por la pandemia del virus que arrasa el mundo, tanto la Unión Europea como el gobierno de España campa por el fuero de la incompetencia, arrastrados por una corriente populista que se asienta día a día con más fuerza, que deja ver actos y gestos encaminados hacia la destrucción de una sociedad próspera para intentar anclarse como un virus en las sociedades occidentales democráticas que aun habiendo superado crisis de todo tipo ahora tenemos el virus más peligroso, el del populismo.
La involución y el desastre para los pueblos del que se inmunizan las castas políticas ante el insulto a la inteligencia de los ciudadanos que están exclusivamente predestinados a financiar el bienestar de esa minoría que curiosamente legitimamos todos bajo la auténtica farsa de contar con nosotros desde proyectos y programas políticos que luego son una gran patraña; cada cuatro años nos venden sin sonrojarse lo que nunca harán, y siempre se libran del desprecio general; pareciera que el pueblo es indolente y lo soporta todo, y no es verdad.
Así es como ha llegado a ser presidente del gobierno Pedro Sánchez, un personaje oscuro, pícaro de arrabal y traicionero; así engañó a todos sus votantes y así instaló en el gobierno de la nación al peor virus que nos azota, un populismo de ultraizquierda peor que la peste negra, que nos llevará a la Edad Media de los pueblos, si no se hacen gestos de cirugía extrema que es la que se hace para salvar vidas.
Pero la única esperanza (es penoso decirlo) de todo este despropósito será el levantamiento del pueblo contra quienes nos están abocando a la miseria y a una crisis sin precedente, al igual que hiciera el 2 de mayo de 1808 Andrés Torrejón, que como alcalde de Móstoles, dictó un bando que derrotó a las huestes Napoleónicas; aquí hay que derrotar la estafa, la mentira, el despotismo, la casta con coleta y totalitaria y la afrenta continuada a la Constitución.
La revolución de los pueblos comienza cuando el pueblo pierde su bienestar y pasa hambre. En España y en una sociedad del siglo XXI parece que esto no pudiera pasar y más siendo un país miembro de la Unión Europea que pensamos saldría en nuestro auxilio en caso de necesidad, lo que estaría por verse. Error, gran error, porque la Unión Europea no es tal Unión, y lo tengo que decir en clave de lamento; me gustaría sentirme integrado en una verdadera estructura potente y unida.
La libertad de expresión empieza a brillar por su ausencia en España, la censura a la prensa cuando se hacen preguntas a los políticos, las subvenciones a medios de comunicación para que prodiguen que todo lo que hace el gobierno no son sino aciertos, todo aciertos en una crisis sanitaria y económica que desgraciadamente situará a España en el confín del planeta.
Todo esto ocurre y ocurrirá salvo que el gobierno caiga y que se forme un gobierno de crisis, gobierno con el que los ciudadanos seguramente nos curaríamos de nuestros males y respiraríamos más tranquilos una vez borrado este actual gobierno de destrucción masiva; solo con este cambio (que no es poco) veríamos alejarse los dos virus que nos acechan: el de la salud y el de la economía; el primero por no atajarlo en su momento con la importante información de la que disponían y el segundo haciendo de vehículo contaminante con grave perjuicio también para la salud y bienestar de todos los ciudadanos.
La mejor salud hace resplandecer la economía y una buena economía fortalece la salud, un círculo perfecto para la prosperidad. Este caballo desbocado que padecemos, como si del apocalipsis se tratara, hay que frenarlo y la única forma es cogiendo la riendas del país personas con solvencia intelectual y en la gestión y con el único objetivo de que el país vuelva a funcionar.
Ver y escuchar en los medios de comunicación personajes que son la antítesis del equilibrio y del sentido común en las decisiones transcendentales e incluso cotidianas solo genera miedo, crispación e inseguridad y estoy seguro, pero muy seguro, que cualquier familia ante semejante amenaza terminará levantándose y pidiendo ser resarcida del quebranto, del dolor y sufrimiento que se nos viene infringiendo.
Desde aquí animo a que tan pronto pase este momento de reclusión obligada en casa nos pongamos a trabajar para que la justicia comience a hacer su trabajo a instancia de los ciudadanos; debemos promover una acción conjunta con un único objetivo: que se pague el daño causado y no parar hasta que esto suceda. La solidaridad también se demuestra con el ejercicio de nuestra responsabilidad frente a quienes abusan de su posición dominante frente a nosotros.
Debemos iniciar masivamente las acciones que jurídica y técnicamente se entienda para que estos gobernantes terminen pagando su gestión destructora, a sabiendas, del tejido social y económico de España, además de los vaivenes sin rumbo en la crisis sanitaria.
Inhabilitación, reclusión e indemnización, estas deberán ser las exigencias. La denegación de auxilio del gobierno ante semejante amenaza a la salud tendrá sus consecuencias. Entonces será la hora de la justicia y así terminará el pavoneo del presidente y vicepresidente (con sus monaguillos) en las ruedas de prensa infinitas, pagadas por todos para intentar engañarnos.
Por un principio elemental de prudencia ningún mal gestor debe estar al frente de la más mínima estructura económica y social pública si es incompetente; esta gente que nos gobierna ha demostrado ya que su irresponsabilidad e impericia llega a límites insospechados e insultantes; destruye lo que toca; algún economista ha llegado a decir que además del descontrol de la pandemia controlara la cadena de distribución de alimentos, España pasaría hambruna.
No solo se requiere que penalmente se enfrenten a lo que corresponda, (aquí no valdrá aquello de la responsabilidad política, que nadie sabe lo que es) sino que respondan con patrimonio personal y hacienda propia ; tantas muertes no deben salir gratis a estos inadecuados gobernantes (no al patrimonio del Estado que también tendrá que atender parte de los daños) sino a ellos personalmente; así cuando alguien quiera tener poder, mandar sobre la hacienda y la vida de las personas lo debería pensar dos veces, sabiendo que se puede enfrentar a un proceso tan doloroso como lo que ha sucedido y está sucediendo a tantas familias por muertes de familiares y amigos, familias arruinadas y ultrajadas mientras ellos siguen nombrando cargos superfluos que esquilman las arcas públicas además de con el cobro todos ellos de unos salarios difíciles de digerir en unos momentos tan críticos; gentes que si no existieran no solo habría muchísimo menos gasto presupuestario, sino que además no se le echaría de menos, es más, se agradecería que no estuvieran.
Los ciudadanos estamos hartos de que nos digan los dirigentes políticos lo bello que es todo (desde su deformada perspectiva), pero esto ya no convence; los ciudadanos estamos mejor formados intelectualmente (más que muchos de los que gobiernan y mandan) e informados para saber cuándo nos están mintiendo; solo deseo y espero que en las próximas elecciones esto se haga notar; espero y deseo que hayamos aprendido esta lección.
La gestión de la crisis sanitaria ha puesto en evidencia que un sistema sanitario considerado de los más avanzados del mundo tiene unas carencias básicas indescriptibles e imposibles de explicar. Escuchaba el otro día un ejemplo que resulta clarificador y es que si nuestro ejército estuviera considerado como de los más avanzados y mejores del mundo, y ante una guerra, el ejército español demostrara que no tuviéramos aviones, barcos que un pudieran avituallarse, trajes militares, uniformes insuficientes, tiendas de campaña rotas, etc. y que fuera en ese preciso momento cuando se tuvieran que comprar todo lo necesario para defender al país. Pues esto es lo que ha pasado con la sanidad en España.
Las administraciones públicas han tenido que correr a comprar tarde y mal lo mínimo indispensable (sin conseguirlo) ante la crisis sanitaria, a precios desorbitados y a proveedores incontrolados y sin homologar; este gobierno de Pancho Villa ha hecho gala de la imprecisión, la mala gestión, la falta de criterio, además de aconsejarnos una y otra vez para que todos miráramos a otro lado; esto ha costado mucho dolor aunque siguen presumiendo en los medios de su buena gestión y lo que se haya hecho mal siempre será culpa de otros.
Hospitales sobresaturados, profesionales al servicio de los ciudadanos sin protección a la hora de hacer su trabajo, desconcierto generalizado, noticias contradictorias, temor y miedo es lo que ha traído la impericia e irresponsabilidad de un gobierno que está más habituado a mentir que a gobernar. La sensación de impotencia de la ciudadanía, generada hasta el hartazgo por la incompetencia de los gobernantes tiene un límite y creo que el límite ya lo han traspasado sobradamente; dentro de no mucho tiempo veremos las primeras revueltas ciudadanas y será ante eso por lo que las instituciones verdaderas del Estado tendrán que aparecer de forma decisiva y tajante.
Entre tanto el mundo está pendiente de los científicos para hacer frente al virus chino; investigadores pagados generosamente por las empresas que aportan dineros para encontrar una solución; es cierto que para ellos es una inversión sin resultado cierto, es su riesgo legítimo dónde muchas veces se entierran cientos de millones de dólares o de euros; la responsabilidad social de las grandes empresas es esa: invertir para ganar o para perder, pero es un compromiso social y con el su riesgo.
¿Y los Estados, no están obligados a lo mismo?, sin duda, pero la perspectiva es otra. España destina cantidades ínfimas del presupuesto del Estado para la investigación, investigadores con la envoltura de funcionarios que se dejan la piel en su trabajo con herramientas mínimas y mal pagados.
Mirando al futuro las nuevas generaciones de investigadores ven en su trabajo una vocación difícil de continuar muchas veces. Los he conocido y es un ejemplo en su extraordinario buen hacer, pero la investigación como la sanidad para determinados gobiernos es un gasto, y esos dineros en bastantes ocasiones se desvían para otras cuestiones superfluas que dan imagen al político de turno.
El aviso lo hacen los científicos. En el mundo actual hay enfermedades de gran mortandad para las que aún no hay vacunas aprobadas lo que genera una gran preocupación en la sociedad científica a nivel global; enfermedades emergentes y re-emergentes que se van paliando con la investigación en vacunas. Ha llovido mucho desde que la vacuna contra la viruela fue posible al observar que personas que ordeñaban vacas con erupciones en las manos no se contagiaban de viruela.
Gracias al apoyo de fundaciones y organizaciones filantrópicas y sin ánimo de lucro a los programas de investigación salen adelante para prevenir infecciones y luchas contra el efecto letal de otras enfermedades ya conocidas. Sería importante que España divulgara este gran esfuerzo de las personas dedicadas a la ciencia con sueldos irrisorios.
Quienes consideran que la empresa (incluidos los autónomos) es una máquina de hacer dinero, es porque o viven en un falso paraíso (¡¡viva la subvención!!), o porque en su vida han emprendido nada que merezca la pena para contribuir al bien común, o también porque no han trabajado nunca y por tanto no pueden reconocer lo que es el riesgo de ser empresario; de estos hay muchos que además viven inmerecidamente del presupuesto del Estado, gentes que lastran el carro del que muchos tiramos y en el que van subidos cada vez más parásitos, sin oficio conocido, salvo agitadores sociales en revueltas de conveniencia y curriculums tan pobres que dan vergüenza, gentes de incontinencia verbal hechos para insultar. Los parásitos matan y cuando el árbol comienza a tenerlos hasta ser invadido, termina muriendo.
La economía no es una señora con sombrero de copa y bien vestida; detrás de una economía prospera hay mucho trabajo, sudor, dolores de cabeza y riesgo, al contrario de lo que pueden pensar gentes que en su vida han tenido ni la más mínima disciplina para generar la riqueza propia y la del país, con trabajo y esfuerzo; estos que ahora, con los populistas zarapastrosos venidos a más, consiguen sin el menor esfuerzo tener derechos sobre la propiedad que no es suya, subvenciones por estar tumbados y elogios por emborracharse, signos comunes hoy de una progresía que genera regresión y que salvo los políticos acomodados de izquierdas nadie quiere ni ver porque es un insulto y un agravio comparativo.
Piensan que con ruedas de prensa interminables (que nadie cree) al puro estilo bolivariano o cubano vacías de contenido y llenas de mensajes políticos van a arreglar la situación de millones de familias y no se dan cuenta que los mensajes del régimen comunista ya hoy no los cree nadie. Seguro que este simil suena de algo: En Rusia el pueblo está sometido a los dictámenes de quien ordena y manda y pasan verdaderas necesidades en temas básicos, pero Putin, ese procer de la revolución, vive en un palacete del Estado Ruso que terminará siendo de su propiedad cuando deje el gobierno del país y eso solo será cuando a el le convenga.
¿A qué les suena las pensiones vitalicias, lo sueldos extraordinarios, las casas estupendas de quienes predican las bondades del barrio obrero, la solidaridad y la importancia de arrimar el hombro…?; tantos ejemplos que se podrían contar que harían una lista inacabable. Mentiras y patrañas que ponen en evidencia la malvada hemeroteca. Deberían estar mordiéndose la lengua permanentemente cuando les llegan los mensajes recopilatorios (que les llegan) de videos grabados asegurando que van a actuar justo al contrario de lo que ahora hacen. Pero no se pueden morder la lengua porque se envenenarían, (Estando yo caliente…).
Nepotismo como nunca, grandes cargos sin el mayor freno y con descaro infinito, corrupción hasta decir basta pero como es de la izquierda tiene bula. Ninguna corrupción debe aceptarse pero como estamos hartos de ver, las de unos es mejor corrupción que las de otros. La caradura que gastan es de cemento armado; me cuesta creer que las personas con criterio puedan justificarles, aunque cada vez menos. ¡Basta ya de consentir que se consideren la esencia de la regeneración; a los farsantes hay que desenmascararlos. En fin, no quiero seguir abundando sobre este disparate nacional consentido, primero por el resto de fuerzas políticas y segundo por los ciudadanos que tragamos sin rechistar. ¡¡Basta ya!!.
El fundamento del estado está podrido, es como si los cimientos de una casa estuvieran hechos sobre arena movediza, pueden parecer robustos pero al menor movimiento el edificio se cae. Nuestro sistema está construido sobre esas arenas movedizas aunque el texto constitucional fue casi perfecto; hoy las arenas movedizas son los propios partidos políticos que ocupan un lugar en el espectro español y que no debieran ni existir porque pretenden la ruptura de España o están sustentados sobre crímenes. ¿Cómo se ha llegado a consentir que el cáncer entre en el tejido constitucional español?.
Las regulaciones del legislativo ad hoc absolutamente encontradas con el común de los ciudadanos (sueldos, pensiones, dietas, privilegios, etc.); legislaturas perdidas sin modificar aquellas medidas que hieren permanentemente a la sociedad; ¡Cuantos presidentes de gobierno merecen reprobación!, pero están cómodamente situados, aunque salen a pontificar cuando les interesa ser foco mediático por unos momentos para que no se nos olvide que están ahí. Sánchez es uno de ellos, es lo que quería, quería el poder a costa de España y lo ha conseguido, pero le saldrá mal y le producirá dolor de cabeza; además del actual presidente ilegítimo la memoria histórica nos dice que hay más de tres que habría que poner en cuarentena, palabra hoy tristemente habitual entre todos nosotros.
Los partidos campan por sus fueros con las listas cerradas, las subvenciones millonarias a los partidos políticos y las pensiones de los jubilados pírricas, susceptibles de una subida cuando procede de unos euros de limosna, después que han trabajado sin parar durante décadas para levantar el país. ¿Porqué me ha de dar pena un individuo que no ha trabajado en su vida como era su obligación y no me puedo lamentar de la escasa pensión de los jubilados?. Son varas de medir que esta sociedad ridícula instalada en el silencio viene aceptando como un axioma matemático.
¡Ya está bien!, hay que pasar a la acción. Se necesita un partido que canalice la rabia y el deseo de que la justicia sea, de una vez, justa para todos. Necesitamos esa cirugía urgente sin la cual este cáncer seguirá extendiéndose. Se necesita un alcalde como el de Móstoles que se levante contra tanto agravio e insulto y hay que lograr inhabilitar a quienes nos conducen por la senda de la miseria y la ruina de forma intencionada, bien porque no saben, bien porque hacen lo posible para que todo salga mal en este país y a río revuelto la ganancia para los populistas y demagogos mientras la gente de bien está confinada.
M. Aviles – Jurista
