5 noviembre 2023

Puedo decir sin temor a equivocarme que Pedro Sánchez Pérez Castejón, hoy presidente del gobierno en funciones es el cáncer metastásico de España que ha logrado tener a millones y millones de ciudadanos en vilo, que ha pisoteado, masacrado y vilipendiado a España como el líder que es de los muchos traidores que ha conocido España a lo largo de los tiempos.

Habrá quien califique mis palabras de gruesas pero yo me niego a ser menos español y tener menos derecho que por ejemplo un periodista, un medio de comunicación o cualquier plataforma al uso. Tomo este derecho con base en mi libertad de opinión, expresión y en defensa de la libertad y unidad de España.

Hoy, al comienzo del mes de noviembre de 2023, se proclama que saldrá adelante una ley de amnistía, entre otros oprobios, para que los amnistiados voten a Pedro Sánchez como próximo presidente del gobierno una vez pisoteado cuan felpudo mugriento; maniobras de clara corrupción y arbitrariedad.

Los ciudadanos comienzan afortunadamente a revolverse y levantarse de sus sillones para que, sin ocultarse lo más mínimo, gritar que hay que defender a España y detener al presidente en sus maniobras conspiratorias y de traición. No debemos consentir que unos cuantos asaltantes a la democracia lleven a España al límite de sus fuerzas.

Pero no basta con que el pueblo grite, se manifieste y maldiga a la madre que parió a semejante conspirador como muestra la hemeroteca; las instituciones empezando por la Jefatura del Estado deben decir ¡¡basta ya!!, porque todos venimos obligados a defender la Constitución Española y el Rey el primero. Está por ver un solo ejemplo en la historia en el que ante una gran batalla final las tropas las dirijan los soldados, salvo catástrofe.

Están violentando la paz social y poniendo en peligro nuestra nación, economía, seguridad e integridad física, tanto el presidente en funciones como el coro de rufianes, mentirosos y trastornados que le acompañan en el gobierno y que le aplauden los exabruptos que pronuncia.

Dijo Cicerón que “una nación puede sobrevivir a sus locos y hasta a sus ambiciosos; pero no puede sobrevivir a la traición desde dentro. Un enemigo que se presente frente a sus muros es menos formidable, porque se da a conocer y lleva sus estandartes en alto; pero el traidor se mueve libremente dentro de los muros, propaga rumores por las calles, escucha en los mismos salones oficiales; porque un traidor no parece un traidor y habla con un acento familiar a sus víctimas, teniendo un rostro parecido y vistiendo sus mismas ropas, apelando a los bajos instintos que hay ocultos en el corazón de todos los hombres”.

España ha sobrevivido a muchos traidores capaces de cambiar la historia de la nación. España ha estado plagado de cobardes que hablaban en nombre de la libertad y de España, y por ahí siguen proliferando, sin saber ni lo que ha sido, ni lo que es nuestra nación que ha brillado y engrandecido la economía de medio mundo. La mentira la propagan hasta que quienes no estando interesados de dónde venimos se creen lo que escuchan e incluso lo que dicen. Estoy convencido que todos estos que hablan de independencia si se les pregunta por Pau Clarís (1586-1641) no sabrán que fue el traidor que puso a Cataluña bajo la protección del rey de Francia que pasó a ser conde de Barcelona en un gobierno republicano, y así comenzó una historia que dura hasta nuestros días.

Otto von Bismarck dijo que “la nación más fuerte del mundo es sin duda España. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido. El día que dejen de intentarlo volverán a ser la vanguardia del mundo”.

Ahora, más que nunca, conocemos sin máscara el perfil de quienes aprovechando la Constitución y la monarquía parlamentaria, quieren precisamente destruirlo todo, y no se ocultan, lo dicen públicamente; ¿deberíamos concluir, por tanto, que estamos obligados a defendernos de quienes nos atacan para sembrar el caos y autoerigirse como los auténticos patriotas capaces de gobernar sin sistema alguno y sin el rigor necesario?.

España es un caos en este momento. Desde el punto de vista económico, educativo, sanitario y social en todas sus extensiones, con un gobierno que navega sin cabeza ni rumbo hacia destinos desconocidos, todo arropado por una Unión Europea que muestra debilidades y vergüenzas por doquier.

La Unión Europea cada día se parece más a un negocio acordado entre naciones para montar un lobby económico que todo lo domine, a capricho del mandatario de turno o de los intereses de unos cuantos, La Unión Europea no es precisamente un ejemplo de ecuanimidad en sus decisiones arbitrarias que no son pocas y entre ellas la justicia que es capaz de proteger a un prófugo que ataca a uno de los miembros de la Unión; una vergüenza.

Si Europa fuese medianamente seria debería tener especial cuidado con los países miembros de la Unión que se exceden del marco de lo que debiera representar Europa; pero no, en España Pedro Sánchez asalta instituciones, paraliza el Congreso, encierra a los ciudadanos, altera las buenas costumbres de convivencia según le place y aún así le envían miles de millones de euros para su uso y disfrute, sin justificar por más que se lo pidan. ¡¡Y ahí sigue exhibiendo palmito!!. La España que venció en la Guerra de la Independencia todavía mantiene el ardor necesario para impedir el asalto pero en este caso no es desde fuera, la traición se gesta desde dentro como apuntó Cicerón.

Es llegado el momento de la reacción y que la España constitucional se levante contra tamaña amenaza, con sus instituciones y con la Jefatura del Estado que debe defender la Constitución sobre todo como norma fundamental para todos en igualdad de condiciones; esta es nuestra esencia y no la conveniencia de la banda de mal nacidos que pretenden gobernarnos para acabar con España. Protejamos a la nación de estos personajes, es el futuro de nuestros hijos y de todas las generaciones que vienen detrás de nosotros.

Quiero terminar la reflexión de hoy con el fragmento de un poema de quien fuera capitán de los Tercios de Flandes, gran cortesano y gentilhombre de la casa del Emperador, Diego de Acuña (1518-1580):

“¡Por España!

y el que quiera defenderla,

honrado muera.

Y el traidor que la abandone,

no tenga quien le perdone,

ni en Tierra Santa cobijo,

ni una cruz en sus despojos,

ni las manos de un buen hijo

para cerrarle los ojos”.

Mariano Avilés – jurista

Noviembre 2023  

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