18 noviembre 2012

 

 

 Empezamos todos a estar cansados de las noticias que llegan desde el sector político.¿Qué como me atrevo a decirlo?, porque  además de hacer ejercicio de mi libertad, esta es una manifestación de solidaridad.

 

 Empezamos todos a estar cansados de las noticias que llegan desde el sector político; yo les aseguro que la mecha del estallido social está encendida, cuando una buena parte de la población malvive mientras se tiran los dineros en asuntos carentes de la más mínima ética y con la instigación interesada de sindicatos y otros agentes que encuentran en la revuelta el caldo de cultivo para su supervivencia acomodada y financiada por las propias víctimas; un insulto a la razón.

 

¿Qué como me atrevo a decirlo?, porque  además de hacer ejercicio de mi libertad, esta es una manifestación de solidaridad hacía pensionistas, desempleados, jóvenes, población enferma, además de los millones de personas que quieren y no pueden seguir en su día a día, así como todos aquellos que bajo el nombre de la democracia, y para campar por sus fueros, se envuelven  en una bandera que se está rompiendo a golpes, por los huracanes que la azotan de manera incontrolada en todas direcciones y que hacen girones las convicciones más profundas.

 

Les garantizo que soy capaz, y como yo muchos otros, de mejorar el discurso de los políticos con el mínimo esfuerzo; todos llenos de altas palabras, sin fondo y a veces hasta sin forma, que cada vez convencen menos hasta a quienes las pronuncian, desde el Rey abajo…..¡pero a que nivel hemos llegado! ¿Acaso creen que el pueblo es tonto?.

 

Cada día, a cada hora, por no decir a cada segundo de esta triste historia de España se conocen despilfarros y malas administraciones de los que mandan y por tanto de los que manejan las agendas de interés, los contactos y a las administraciones con un sentido  peculiar y canalla de lo que suelen llamar  interés común, es como si fuera patrimonio de ellos, con actos propios de una mafia de bajos fondos sobre los que debería caer el imperio de la ley . ¡Que sentido mas peculiar de la representación!.

 

Para quienes siguen este blog creanme que la pasión puesta en este escrito destila dolor y malestar por todos nosotros, ni una sola de las familias de los que nos mandan y sus periféricos se identificarán con estás palabras, de eso estoy seguro. De verdad que está a punto de encenderse la luz roja; los partidos políticos está claro que reaccionan cuando la sociedad se levanta con su clamor y esto es lo peor que puede pasar porque han perdido la oportunidad de liderar y administrar la ilusión de un pueblo por trabajar y salir adelante.

 

Han sido dos veces en siete días  las que he visto la gran película Margin Call, http://www.youtube.com/watch?v=HY0D61Wh5PI , con un grandioso reparto, estrenada en el 2011 y con nominaciones y premios; en ella se narra en secuencias de extraordinario suspense y realismo el mundo de las finanzas y su manejo por unos cuantos, al margen de los ciudadanos a los que dicen servir. Ahí está esa escena que considero grandiosa y elocuente, la del ascensor en el que están los altos directivos de la compañía financiera, uno a cada lado y en el centro de ambos una señora de cierta edad, limpiadora de profesión, ajena a la conversación de alto nivel de los directivos que especulan sobre la venta de los activos tóxicos a cualquier precio con tal de salvar la compañía; imágenes, sin duda, elocuentes que reflejan la realidad de esta sociedad de creciente agresividad en todos los sentidos, sociedad que es el fundamento de todo pero con la que no se cuenta para nada.

 

Las buenas prácticas en las finanzas, política y en las leyes  deberían hacerse cumplir por la justicia. Hoy si analizamos la Constitución Española, es un cúmulo de incumplimientos que se pueden ordenar de la A a la Z sin margen de error; el año 1978 está demasiado lejos ya para que sean los cimientos de aquella sociedad que clamaba  por unos derechos los que todavía hoy sostengan las necesidades inalcanzables de unos ciudadanos zarandeados por causas ajenas a nosotros y poco justas: Hoy los derechos se reconocen sobre  papel lleno de polvo y que necesita una limpieza urgente.

 

La pasividad de los partidos políticos ante tanto desmán es de juzgado de guardia (para el hipotético caso de que la justicia funcionara). Perfectamente puede pensarse que el problema es el concepto y funcionalidad de los partidos políticos que en este país todo lo mandan y lo disponen; recordemos que el liberalismo español fue reacio a admitir la presencia de partidos políticos durante la primera mitad del siglo XIX, al considerar que eran organizaciones sectarias, dirigidas a perseguir intereses egoístas que podían oponerse a la voluntad nacional, concepto este que fue paulatinamente cambiando hasta considerarse como un instrumento para canalizar la opinión pública y dirigir la política nacional.

 

 Polémicas con políticos que se suceden los unos a los otros en los cargos sin que nadie los haya votado, no faltan; gentes  con escasos méritos para estar dónde están por obra y  gracia de su partido que se autorregulan disposiciones para obtener pingües pensiones vitalicias y prebendas y lujos que los ciudadanos venimos soportando estoicamente mirando de reojo, aunque  ponemos cada vez mas intensidad en la mirada; es como si esta juerga fuera gratis, y no lo es; personajes anónimos que afectan nuestra existencia mas elemental porque les arropa el poder. Todos  son, ninguno cambia, que diría el filósofo, cambian de cargos, puestos y sueldos, pero nadie dimite,  desaparecen durante un tiempo y vuelves a encontrarlos en otro puesto y si cabe mejor que el anterior.

 

En  España, la  corrupción adquirió entidad como concepto político con la denuncia regeneracionista del sistema caciquil de la Restauración tras el desastre del 98; hoy entre los factores que favorecen la corrupción está la sobrerregulación administrativa, la falta de trasparencia y la menor obligación de rendir cuentas; la utilización del poder público para fines privados es una deriva tan peligrosa como utilizada que corroe las confianzas recíprocas en que se fundamenta la sociedad democrática y el respeto a las reglas de juego comunes.

 

Simplemente un arañazo a la piel de España para descubrir que cada micra de su tejido está podrida. ¿Qué hacer entonces?, difícil pregunta para encontrar una solución razonable, porque habría que reponer por completo su tejido  ante la crisis del sistema parlamentario y el dinamismo social, que empieza a gestarse alentado por la facilidad de convocatoria con la utilización de las nuevas tecnologías, arma perversa pero a la vez de una practicidad extraordinaria.

 

Una vez mas tendremos que asistir al debate político e intelectual sobre el pueblo español; de un lado la necesidad de regeneración nacional (Araquistain: España en el crisol. Un Estado que se disuelve y un pueblo que renace -1920- ) y de otro aquellos que como Ortega y Gasset, consideraban al pueblo incapacitado para esta u otra empresa de altos vuelos.

 

Este país necesita una regeneración de arriba hasta abajo, porque resulta que algunos de los que se aprovechan del país, encima no creen en el; de nuevo tendremos que pensar que nuestra democracia necesita un nuevo y renovado impulso para alejar el peligro de la involución ante el progresivo distanciamiento entre la población y la clase política; divorcio este del que ya tienen los políticos cumplida cuenta.

 

Si no se corrigen ya, el ejercicio antisocial de criterios financieros, políticos y de desigualdad jurídica ante la aplicación de las leyes,terminará pasando una grave factura a este país que tratará de eliminar, de una vez por todas, los abusos de los que mandan; porque la población, lejos de permanecer pasiva, está cada día más y mejor informada y ya no vale envolverse en la bandera de la democracia para defraudar derechos de los demás.

 

Mariano Avilés – Jurista

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