Silencio,
que la noche se ha dormido
y Córdoba está soñando por ti
el sueño de tantos siglos.
Silencio,
que no la despierte nadie
que tiene el sueño perdido;
que no se vaya la luna
por los caminos del río
Y en sus sueños un beso de amor te di
en una plaza
donde el naranjo florece
con sones de una guitarra
Y una fuente enamorada,
con los murmullos del agua,
a ritmos de cascabeles,
en mil callejas perdidas
en laberintos celestes.
Silencio,
que Córdoba duerme.
M.A.

