8 abril 2020

UN ANTES Y UN DESPUÉS, EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

Publicado por maviles en Política y Estado

El totalitarismo comunista propio de países como China está afincado ya en España de la mano de partidos políticos y gropúsculos que representan una minoría legitimada por leyes inadecuadas que se acomodan en el Parlamento de España

La crisis sanitaria desatada a nivel global tiene un antes y sobre todo un después. El antes se verá analizado por miles de ciudadanos con la lupa de la responsabilidad porque la gestión de esta crisis a poco que se analice hace agua por todos sitios con graves responsabilidades civiles y penales. Desde el Presidente y Vicepresidente del Gobierno al Sabio Simón y a la Bocachancla de la portavoz del Gobierno.

Ya se ha dicho alto y claro que son las crisis las que miden la talla de quienes mandan que son los que tienen que tomar decisiones extraordinarias; si las decisiones no se toman en tiempo y forma, las consecuencias de la inacción o la tardanza afectan a millones de vidas. Parece que esto no afectara al Gobierno de España que aun se cree inmune a las acciones que puedan ejercer los ciudadanos, de una y otra forma.

A España se ha importado el modelo chino del silencio, la desinformación, violación de derechos fundamentales constitucionalmente reconocidos, cierre del Parlamento y el silencio de la prensa, bien censurando o bien comprando su información para que mire hacia otro lado; de todo esto, a criterio de un simple observador como soy yo, resulta cuando menos escandaloso, propiciado por un gobierno que nunca debió existir, liderado por un incapaz que puso a su lado a otros incapaces para que no le hagan sombra,  e incluso puso a individuos que deberían poner en práctica medidas urgentes para sacar a este país de sus problemas, pero hete aquí que esos individuos son precisamente quienes quieren a toda costa que la Constitución del 98 sucumba y con el la monarquía parlamentaria. Señores, ¡La censura ha aparecido y se ejerce en la España del siglo XXI!.

Lo dijo el líder: “Después de sacar a Franco de El Valle de los Caídos, España al día siguiente será distinta”. Ésta es la mayor gesta que ha realizado el Presidente del Gobierno, precisamente con un muerto de hace más de cuarenta años. Se ha superado a sí mismo en inmediatez y en número por todos los muertos que ha consentido que se produzcan con la falta de sensibilidad, cegado por creer que todo en la vida se hace con trampas; la “Res pública” es el Estado y nos afecta a todos. Tendrán que dar cuenta de esto y de lo que venga.

El totalitarismo comunista propio de países como China está afincado ya en España de la mano de partidos políticos y gropúsculos que representan una minoría legitimada por leyes inadecuadas que se acomodan en el Parlamento de España, cobrando de los presupuestos del país al que quieren hundir (Vaya contradicción).

Han aprovechado la crisis sanitaria mundial como excusa  para controlar a los ciudadanos, no solo confinándonos en nuestros domicilios (que pudiera ser entendible sanitariamente hablando), sino geolocalizándolos o reconociéndolos facialmente (argucias tanto del nazismo como del comunismo y de este socialismo que al igual que el virus, muta para hacer daño). Las nuevas tecnologías en manos inadecuadas quitan la libertad a las personas. Aquí tenemos el ejemplo que es bien claro.

El espejo en el que miran quienes gobiernan ahora en España es precisamente China, ese país donde el autoritarismo comunistoide y el poco respeto a los derechos humanos impera. La libertad es consustancial con la democracia; en el momento que disminuye la libertad esta desaparece y con ella la democracia; no se puede tener media libertad o media democracia. Criticaron y critican estos demócratas de boquilla el Régimen Franquista, pero ni tan siquiera han leído la historia para saber verdaderamente lo que supuso aquella época.

Aunque la libertad es una como concepto, la componen pilares que la sustentan, sin los que acecharía el peligro. Me estoy refiriendo a la libertad de prensa, a la de manifestación, el respeto a la persona, a la libertad de opinión o el multipartidismo. He podido comprobar en estos días de confinamiento que en las redes sociales cuando a los progres de izquierda (única dirección existente de la progresía que no es otra que la siniestra) no les interesa un comentario que pueda herir su exquisita noble sensibilidad, vienen a decir que este no es el momento de debate político, no conviene crispar (he omitido “les”), cuando ellos inundan las redes de porquería inasumible y sectaria, cuanto más alejada del sentido común, mejor; esa es la progresía de la siniestra, palabra adaptada del italiano que como todos sabemos significa izquierda.

Concluyo el antes, como decía al principio advirtiendo a quienes gobiernan que, documentos escritos, gráficos y de todo tipo imaginables hay en los archivos para que la justicia sitúe a los responsables de este saqueo de vidas y de fábrica de dolor en su sitio. Más que nunca se necesita que la democracia tenga la fiebre necesaria para que reaccione y salvar el país. Este no es un golpe de estado, es peor, es la destrucción del Estado. Quiero añadir respecto de la responsabilidad de los medios de comunicación que hay cadenas de tv que debieran poner en cuarentena a más de un periodistas que aparecen en la hemeroteca para bochorno de propios y extraños diciendo cosas que hoy se vuelven contra ellos.

Ahora voy con el después de la crisis sanitaria; es la situación económica de miseria con la que está abonando ya el populismo nuestro suelo lo que preocupa. La inacción de una Europa que no es ninguna unión, así como de las fuerzas políticas de la oposición entre unos y otros dibujan un panorama difícil para el bien común y maravilloso para los que esquilman España día a día con acciones reprobables. Las medidas adoptadas por el Gobierno del cierre de total de empresas dejando en la estacada a millones de familias es para no creerlo, la inacción del gobierno en la crisis sanitaria ha proporcionado la excusa necesaria para enviar a España a la pobreza; pero España responderá, debemos responder; las iniciativas populares hay que ejercerlas.

Empresas medianas y pequeñas que hace un mes generaban empleo, beneficios, bienestar y que luchaban en su día a día por sobrevivir, las ha cerrado por el decreto de la incompetencia este Gobierno, un Gobierno inútil e insensible con los conciudadanos a los que representa; un gobierno en el que quienes fueron jueces antes que políticos son los peores (impensable la versatilidad de la condición humana), el que viajó al espacio no pisa la tierra firme y sus problemas y los meapilas que les acompañan son tan mediocres que no pasarían el bachillerato; esto es el Gobierno actual.

El arte de la confusión y la mentira que propaga el populismo que lidera el innombrable es de un alcance inimaginable. Lo venían advirtiendo desde otros países que lo soportan: “Quieren instaurar en España el mismo sistema y régimen, para saquearla y hundirla”, pensamos que no nos podría pasar, y aquí los tenemos, eso si ellos instalados en el bienestar absoluto y cobrando cantidades inmerecidas de nuestros impuestos que no se destinan a otras necesidades más importantes que la de mantener a estos singulares sinvergüenzas. Charlatanes con incontinencia verbal que no pueden callar, porque si callan ya no tienen argumentos para seguir hablando.

Es necesario más que nunca que este país reaccione por el bien de todos. Salud y trabajo es lo que se demanda. La gran mayoría de ciudadanos no queremos ni consejos de Administración ni direcciones generales, ni sillones en el Parlamento  (aunque muchísimos lo merecerían más que los que ocupan escaños). La España del bienestar la han quebrado cuatro indigentes metidos a administrar nuestras vidas y nosotros somos culpables por dejarles hacer.

Este después (que ya ha comenzado) tiene la cara de la involución y España no está preparada para retroceder; siempre hemos sido un país que ha sabido salir de grandes problemas incluida una guerra civil, prosperando poco a poco, con mucho trabajo y esfuerzo de nuestros mayores y de nosotros mismos y esta herencia no debemos consentir que la malgasten los maniquís de pasillo barato que quieren representarnos.

España y las fuerzas parlamentarias deben hacer frente a semejante amenaza con un gobierno provisional nombrado ante una situación excepcional hasta que se convoquen nuevas elecciones y las urnas tendrán nuevamente que juzgar todo lo ocurrido; espero sinceramente que todos aquellos que acamparon en la Puerta del Sol (menos sus líderes que están bien situados y con el riñón cubierto) que posiblemente en este trance estén en el paro sin saber el futuro que les espera, se den cuenta del engaño al que les han sometido, además de pensar que ellos también han sido cómplices de lo que hoy sucede en España.

Espero que después de todo esto los ciudadanos no nos sintamos deudos de este Gobierno de pandereta, y tengamos que vernos afectados no por un virus peor si cabe  el Síndrome de Estocolmo inoculado por la siniestra que como todos sabemos (y copio la definición) es  un trastorno psicológico temporal que aparece en la persona que ha sido secuestrada (y lo hemos sido) y que consiste en mostrarse comprensivo y benevolente con la conducta de los secuestradores e identificarse progresivamente con sus ideas, ya sea durante el secuestro o tras ser liberada. Este gobierno nos ha secuestrado con su inoperancia y nos ha causado dolor infinito en la salud y en la economía. Que Dios nos asista y libre de esta plaga.

M. Avilés – jurista

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