31 mayo 2022

LA MANCHA. UN PROYECTO DE FUTURO

 Hoy, 31 de mayo, día de Castilla La Mancha no me resisto a dejar de publicar en este blog el artículo que escribí en el año 1982, me lleva a rememorar aquel texto el comentario que hace mi amigo Constantino López Sánchez-Tinajero, de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, sobre la implantación del campus universitario en este gran pueblo manchego. De esta manera podremos comparar aquella realidad de los años ochenta con la Mancha actual.

Texto escrito en abril de 1982

En el año 1978 los ayuntamientos de capital de las entonces cuatro provincias manchegas recogían un informe de las razones que avalaban la necesidad de tener universidad, afirmando que, partiendo del principio de que la universidad es fuente auténtica del desarrollo económico, social y humanístico de todo pueblo, beneficiaría de forma clara a los habitantes de la región que para la realización de estudios superiores de determinadas facultades deben de emigrar hacia otras capitales.

Hoy, más que nunca, la universidad de La Mancha debe constituir un elemento de cultura que irradie verdaderos efectos saludables a una población de 1.648.314 habitantes, censo de 1981 del conjunto regional, contribuyendo de una forma directa a que la despoblación se frene y con ella la descapitalización que sistemáticamente viene produciéndose en favor de otras regiones españolas, preferentemente Madrid, dada su proximidad geográfica.

El desarrollo se plantearía, al fin, tomando como base el justo aprovechamiento de la inmensa riqueza potencial de la región con una marcada y relevante personalidad.

El día 30 de abril de 1977 se reunían en Albacete representantes de los ayuntamientos de esta ciudad y de las de Ciudad Real, Toledo y Cuenca para estudiar conjuntamente el tema de la universidad. La segunda reunión celebrada en Ciudad Real el 29 de mayo de aquel mismo año, comenzó sus trabajos en base a un informe elaborado por la comisión ciudarrealeña, y que se resumía fundamentalmente en lo siguiente:

-Descongestionar la universidad de Madrid. Evitar el desarraigo de los estudiantes de su ambiente familiar. Estrechar lazos de convivencia entre las provincias manchegas. Facilitar el acceso a estudios universitarios a familias que ahora no pueden por dificultades económicas.

Los efectos inmediatos que entonces se preveían como consecuencia de la implantación de la universidad eran los siguientes:

-Fortalecer la convivencia familiar de las provincias manchegas.

-Fortalecimiento del futuro desarrollo socio-económico de la región.

-Evitaría el éxodo familiar en busca de la formación de los hijos.

-Irradiaría el mensaje benéfico de la cultura sobre zonas rurales tradicionalmente más deprimidas.

La reivindicación universitaria manchega ha puesto de manifiesto otros muchos temas pendientes en cada una de sus provincias. En el dossier difundido por las mismas en torno a la universidad se exponen con toda claridad algunos de esos temas.

Es incuestionable -se dice- que La Mancha, extendida desde los montes de Toledo a las estribaciones de la Serranía de Cuenca y desde la Alcarria a Sierra Morena, constituye una región de gran significación geográfica, política, histórica y socio-económica, con un tremendo potencial de recursos que el Estado moderno y democrático español no puede ni debe ignorar. Su proximidad a las fuentes de materia prima de carácter agropecuario, dadas sus grandes cifras de producción, la configuran como un lugar más idóneo para la localización de uno de los principales núcleos de distribución y de transformación de productos agropecuarios.

Sabido es, por otra parte, añade, que la falta de racionalización de nuestra economía ha llevado a esta región a encontrarse en vías aceleradas de desertización y a convertirla prácticamente en una gran coto de caza -y actualmente en campo militar de tiro-, para el disfrute de la élite política y económica; ni siquiera de este recurso económico moderno que es la caza, la región ha sabido sacar un rendimiento social y productivo; no es descabellado organizar un gran congreso manchego, dedicado al estudio de la socialización y productividad de la caza, como bien económico de nuestra región y no como coto de unos cuantos.

Entendemos que se impone la necesidad de corregir el desequilibrio regional, dotando de los instrumentos adecuados -legales, políticos y económicos- para lograr el auténtico y ansiado despegue de La Mancha como entidad real.

Por lo que, dejando tópicos pasados, romántico-literarios, lo que hace falta de una vez por todas, es que nos concienciemos definitivamente todos los estamentos y provincias manchegas, para ser algo auténtico, que cuente con dignidad y, por lo menos, igualdad con el desarrollo regional desproporcionado de las tradicionales regiones protegidas por la Administración, que, sin dejar de ser central, mimaba por rentabilidad política a unas sobre o en perjuicio de las otras.

Se ha cometido con nosotros – sigue diciendo- el error histórico-político de postergar a la región manchega en el proceso de desarrollo de la economía nacional, al asignarle la triste condición de suministradora de mano de obra barata y despensa de las regiones ricas.

La Mancha exige que se le brinden medios e instrumentos adecuados para salir del subdesarrollo y dejar de ser carne de emigración y desempleo. Para esto necesita:

1.- Potenciar sus múltiples recursos agrarios y pecuarios.

2.-Participar del valor añadido que generan los productos manufacturados.

3.-Creación de puestos de trabajo dignos y remunerados.

4.-Poner en regadío, con una dimensión de reparto auténtico, la riqueza de nuestro subsuelo.

5.-Actualizar la vieja ley de aguas del pasado siglo, lo que supone una nueva ley que regule esta materia, completada con la electrificación de nuestros núcleos rurales.

6.-Desarrollo industrial en relación con nuestros productos agrícolas y ganaderos, con auténtico equilibrio entre ambos factores y entre todas las provincias y comarcas manchegas.

Y en definitiva, superar las circunstancias que nos han encasillado entre las zonas más deprimidas de nuestro país.

Todos estos factores, desarrollados y potenciados, harían una región más próspera, pero entendemos que incluso de nada serviría esto sin una auténtica y profunda conciencia cultural de la sociedad, no solo manchega, sino española.

Por eso entiendo y sigo manteniendo que la creación del distrito universitario de la Mancha sería el embrión fecundo y auténtico de todo nuestro futuro.

No concebimos un desarrollo solo económico, sin que sea social, ni un futuro meramente mercantilista y próspero sin cultura. La cultura llega a su cúspide en la universidad, que propugnamos y exigimos como justa aspiración de toda la región manchega.

Mariano Avilés – jurista

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