4 junio 2022

Una palabra bonita, es la palabra mágica. Serendipia proviene del inglés, serendipity, que deriva del vocablo árabe Serendib o Sarandib, es un nombre persa del país fabuloso árabe de la historia de Simbad, Las mil y una noches. También Serendip es el nombre árabe de la antigua isla llamada Ceilán, la actual Sri Lanka.

Existe una fábula persa del siglo XVIII, con el título de Los tres príncipes de Serendip, en la que se cuentan las aventuras de tres príncipes, dotados del extraño don de descubrir accidentalmente soluciones a sus problemas. En 1754, el escritor inglés Sir Horace Walpole (1717-1797), recogió este término de ese libro y habló de la riqueza expresiva del serendipity en una carta a Horace Mann.

La Serendipia es llegar a un descubrimiento o a un hallazgo por accidente, por casualidad, inesperado y afortunado de cosas que no se están buscando, son la solución para otro problema que se tenía. No es una palabra muy utilizada en español pero algunos de los sinónimos de serendipia son chiripa, carambola (términos coloquiales), suerte. «Tener suerte», «de chiripa» o «por casualidad» es encontrar algo o a alguien de forma fortuita.

Acontecen serendipias normalmente en la ciencia, cuando se descubren cosas sin investigar sobre ello, por casualidad; en la literatura, cuando alguien escribe sobre algo que imagina que posteriormente va a existir y luego se demuestra que existe tal como se lo imaginó; e incluso se puede llamar Serendipia cuando encontramos algo en Internet interesante sin haberlo buscado.

Existen ejemplos curiosos de Serendipia que he podido consultar y que paso a reproducir: “Arquímedes se introdujo en una bañera y observó cómo su cuerpo desplazaba una masa de agua equivalente al volumen sumergido. Así descubrió el principio de Arquímedes y salió desnudo a la calle gritando: ¡Eureka!”

“Cristóbal Colón descubrió América en 1492 buscando las Indias, y cuando llegó a América creía que eran las Indias, por eso llamó a los nativos, indios o indígenas.”

“Morgan Robertson escribió un libro en 1898 llamado Futility or The Wreck of the Titan donde narra el naufragio de un transatlántico llamado Titán, y 14 años después el Titanic sufre un naufragio con muchas coincidencias asombrosas, por ejemplo, el nombre de los dos barcos son parecidos (Titán y Titanic), sus dimensiones son similares (243 y 268 metros de eslora, 75000 y 66000 toneladas); estaban equipados con tres hélices y dos mástiles; se hundieron en su viaje inaugural en Abril chocando con un iceberg en el Atlántico Norte a 400 millas de distancia de la isla de Terranova en New York (uno a una velocidad de 25 nudos y otro a 22,5 nudos); tenían pocos botes salvavidas (24 y 20), menos de la mitad del número requerido para la capacidad total de pasajeros, que era 2.223 en los dos casos; la mayor parte de las personas fallecidas eran multimillonarios y más de la mitad de los pasajeros murieron gritando ayuda; zarparon desde Southampton, Inglaterra, en el mismo mes, Abril; los capitanes tenían el mismo apellido (Smith); y los dos barcos fueron considerados «insumergibles». Claro que no todo son coincidencias, por ejemplo, se salvaron 705 personas del Titanic y del Titán sólo 13; se construyeron tres transatlánticos como el Titanic, mientras que el Titán era sólo uno; el Titanic golpeó el iceberg en perfectas condiciones de navegación, en un mar muy tranquilo, mientras que en el mar donde se hundió el Titán las condiciones climatológicas eran adversas”.

 “trabaja duro y la suerte te encontrará”

Esta  frase lo condensa todo; insistir en alcanzar un objetivo con trabajo duro  lleva en la mayor parte de los casos a conseguir lo que nos proponemos; a veces también se trabaja sin pensar en conseguir algo, aunque creo que siempre es mejor fijarse una meta a batir provocando que se desencadenen relaciones y hechos inesperados entre las cosas aunque el resultado nos sea desconocido. Camilo José Cela también tenía como lema: El que resiste gana. El mundo no está hecho para los flojos de espíritu y de ánimo.

¿Cómo hacer que la Serendipia juegue a nuestro favor?.

La clave está en hacer todas estas cosas sin un interés final claro pero siempre enfocadas a conseguir tus objetivos, esfuerzos que van sumando hasta que aparezca la oportunidad.

La clave para saber diferenciar que aporta la Serendipia a tus objetivos y que no, está en combinar pasión, habilidad y empatía; es decir, dedicar  esfuerzos extra en algo que te guste hacer, en lo que seas bueno y que creas que le puede interesar a otros.

Siendo la Serendipia la combinación de hechos aparentemente inconexos, podemos pensar que es pura casualidad, pero no lo es; en mi opinión es algo que provocamos con nuestra actitud ante las cosas; son esas actitudes positivas que desencadenan hechos positivos.

La educación en el esfuerzo, la disciplina y la constancia deberían ser máximas para las familias y que los jóvenes puedan valorar lo que cuesta llegar a esa meta que mencionaba anteriormente; desgraciadamente los derroteros por los que camina nuestra sociedad en el año 2022 son otros. Se premia la falta de esfuerzo e incluso la no persistencia hacia alcanzar el objetivo; bien al contrario hay que incentivar a los emprendedores y constantes en el esfuerzo para tener un éxito que puede aparecer de forma inesperada.

La serendipia puede llegar a ser una forma de acometer la vida, porque todo sucede por algo. Serendipia es una palabra mágica, de extraordinarias propiedades que te impulsa a seguir practicándola. Más de uno de nosotros al analizar nuestro pasado podremos encontrar ejemplos de serendipia en nuestra vida, aparecidos sin darnos cuenta; ahora se trata que de aquí en adelante podamos seguir practicándola pero ahora sabiendo lo interesante de este caso.

Mariano Avilés – jurista

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