Me he parado a mirar como pasa el tiempo y me da vértigo, no sé si me reconozco porque el tiempo ha jugado conmigo sin darme cuenta y he llegado hasta hoy así como soy, con mis miedos, alegrías, sensaciones nuevas, amores, desamores, tentaciones y misterios sin resolver. Cuando el tiempo vale más que el oro, el tiempo es lo más caro del mundo; regalar tiempo es un buen regalo para otra persona, que seguro me lo tengo que quitar yo; es grandioso dar tiempo a quien lo merece, nunca se pierde si de verdad aprecias la vida.
¡¡Ay el tiempo!! Aquel factor imaginario en el que ves como cambian las cosas, el tiempo se transforma en cambios, alteraciones, ves como se cierran puertas para abrir otras, las puertas limitan los ciclos de las personas, de los hijos, de los amigos, de los amores y de los matrimonios que tienden a ser menos indefinidos a lo largo de los años; todo tiene su punto final y de nosotros depende que el balance sea digno de tenerlo en cuenta o de borrarlo para siempre.
Hacer a tiempo lo que tienes pendiente es tener la idea clara de lo limitada que es la vida, ganarle la partida al tiempo a veces no es fácil, hay que ser muy previsor, y aún así el tiempo pasa sin atrevernos a dar el paso que estamos esperando, que necesitamos. El tiempo es necesario para tomar decisiones importantes, igual que el tiempo puede llegar a matar las decisiones que se deben tomar y no se toman.
Qué difícil es decidir en un instante; un instante en la vida puede ser decisivo para vivir o para morir, un instante en la vida es como un suspiro que anuncia que recuerdas un sentimiento que aflora de forma espontánea; un suspiro dice adiós cuando es el último, hasta cuando se deja caer y se suelta la mano amiga como cuando se escapa el agua entre los dedos.
Hacer el poema más bonito del mundo lleva tiempo, el tiempo necesario para acariciar con las palabras a quien quieres, hacer un poema es verter el alma en el papel, es regalar los trocitos de tiempo que supone cada palabra; un poema tiene un valor incalculable. ¡que afortunada es la persona que haya recibido un poema dedicado!, saber que han pensado en ti, saber que el tiempo inmaterial se ha convertido en poesía y música para los sentidos. A mí nadie me dedicó un poema.
El tiempo dice la verdad de las personas y las cosas; el tiempo reparador es contemplativo, es lento, pero seguro, el tiempo si no se cuida pasa de ser aliado a enemigo. ¿Acaso las personas de avanzada edad no tienen consciencia del tiempo?, entiendo que sí, pero el tiempo también devora, a determinadas edades se quieren hacer todas aquellas cosas que a lo largo de la vida no se han hecho. Es hacer balance para saber lo que falta hacer.
Dicen que llegar a tiempo es un victoria y creo que es verdad, un solo instante después el tiempo bueno se ha pasado y ya no tiene el mismo efecto; un segundo de vida o muerte, un segundo para decidir el si o el no, un segundo para querer o para odiar, un segundo para evocar a quien quieres, para todo en la vida hay un segundo que lejos de ser nada es mucho, mucho tiempo.
Decir te quiero es un segundo, dar un abrazo es un segundo infinito, un beso y entregar una flor es un segundo, todo se reduce al segundo que debemos saber administrar, por eso quien duerme más del tiempo necesario para reparar el cuerpo derrocha un tesoro. No podemos lograr que vuelva el agua que pasó, porque la página abierta del libro de la vida es hermosa y hay que vivirla momento a momento, segundo a segundo.
Decía Antonio Machado que “hoy es siempre todavía”, querer hoy es querer para siempre, debemos utilizar el pasado como trampolín para impulsarnos hacia nuevas metas; amar de verdad es lo que muchas personas no pueden experimentar por mucho tiempo que tengan en la vida; ¡dichoso quien ha amado profundamente y ha podido degustar el silencio atronador de quién quieres aunque esté en nuestro recuerdo!. El tiempo nos reconcilia con nosotros mismos, huye y nos arrastra con él. Este momento en el que escribo ya se ha ido para no volver.
Quiero terminar esta reflexión con palabras de mi paisano Miguel de Cervantes cuando dice: “No hay recuerdo que el tiempo no borre ni pena que la muerte no acabe”.
Siempre M.A.
Octubre 2025
