7 marzo 2022

Hoy es viernes, cuatro de marzo del año 2022 pasadas las 19 horas nacía en el hospital Puerta de Hierro de Madrid, Sofía, mi nieta, solo por el nombre ya se conoce que podría ser una mujer sabia, aunque me satisfaría que sea una persona ecuánime y sensata, con ello pudiera ser suficiente para desarrollar otras cualidades que bien regadas de prudencia, cordura y educación pudieran crecer en ella; muchas y muy favorables son las acepciones que el nombre de Sofía arrastra.

Ahora, precisamente ahora, echo en falta no haberles escrito también a Mateito y a Mariete que son para mi especiales, mis niños, acostumbrado a estar entre niñas; también les llegarán mis consejos escritos, aunque sean un poquito más mayores, lo que también es importante porque cada momento tiene su afán.

Los niños cuando nacen me da miedo cogerlos, no lo puedo evitar; su fragilidad me preocupa, y quienes, como yo, no estamos acostumbrados a estas tareas tan delicadas preferimos apartarnos a un lado y que sean otros quienes aporten habilidad; al menos eso es lo que hago hasta que esa fragilidad se vaya convirtiendo en fortaleza poco a poco.

Hoy es un día entre gris y soleado en Madrid y he recordado que es el primer viernes del mes de marzo de este año (annus dominus); este primer viernes de cada marzo se tiene una especial devoción a Jesús de la Trinidad (así le llamamos coloquialmente quienes hace años que le conocemos); es Jesús del pueblo donde va a vivir Sofía, mi pueblo, es decir, Alcázar de San Juan; también en Madrid se celebra en el templo dónde me casé (muchas coincidencias). Este primer viernes de marzo es especial, es una buena referencia para nacer y yo lo aplaudo.

Mariete, su hermano, ha estado en todo momento entre expectante, nervioso e inquieto, creo que con esa sensación (no contenida) de que algo acontece con la llegada de Sofía aunque no sabe exactamente qué es lo que sucede. De ver a los familiares reunidos en la casa centrando el foco en la recién nacida, su alteración se ha visto desbordada, ayudado con los juegos con su primo Mateo que también ha reparado en que alguien ha llegado a la familia, una prima para el. El único que creo que no se ha enterado es Benito, ese animal maravilloso que queremos todos. Marta y Jose tranquilos, con ese relax que envuelve al estudiante cuando ha terminado el examen felizmente y con nota de matricula de honor.

Ha sido momento corto pero con una intensidad emocional de primera categoría. Para distraer algo esa intensidad y al personal congregado he decidido hacer un juego de magia, esa magia que a veces puede ser mejorada, pero era lo que más a mano tenía y ha servido para que se rían (de mi) los asistentes en el momento estelar de mi breve actuación y la de mi ayudante Mateo; ha sido como un corte para la publicidad de esos que ponen en la tele; maniobras de distracción que decimos los que (de vez en cuando) hacemos gala de disfrutar fabricando ilusión.

He comprado, como lo hice anteriormente con Mateo y con Mario, la prensa del día que se la entregaré a cada uno de ellos cuando sean mayorcitos y vean los derroteros por lo que camina el mundo en el que están. A Sofía le ha correspondido como portada de la prensa las alusiones a la guerra en Ucrania; aún no ha podido contemplar que los adultos vamos con algo que tapa la boca y que llamamos mascarilla. Espero que todo remita y se pueda normalizar la convivencia en este planeta Tierra en el que les tocará vivir, desarrollarse y realizar sus ilusiones.

Siempre pienso, y no especialmente con un nacimiento, cuando contemplo a mis nietos y a esas nuevas generaciones, en las dificultades que tendrán que afrontar. La vida es como un borracho cogido a nuestro brazo, anda a tumbos y nos empuja adónde no queremos ir; nuestra habilidad y la de la familia estriba en saber reconducir las situaciones para volver a enderezarnos, al cauce normal y positivo.

Es cuatro de marzo y un día como hoy, quizás para homenajear al pueblo de Ucrania, que resiste la invasión rusa, veo la coincidencia, porque el cuatro de marzo de 1786  nació Agustina de Aragón, aquella heroína que luchó contra la invasión de los franceses en la guerra de la independencia. Los gabachos franceses planificaron un asedio conforme a las reglas convencionales de la guerra: bombardeo masivo y asalto posterior a la ciudad de Zaragoza. En el puesto de El Portillo (como en los demás puestos) había hombres, mujeres y niños que llevaban agua y munición y fue Agustina de Aragón quien disparó la única batería que quedaba en uso, una vez caídos todos los defensores.

Buenos  precedentes  tiene Sofía en el día de su nacimiento; he enumerado  dos que me gustaría sean referencia para ella y que los conserve en la memoria, con independencia del amor a su familia: Me he referido a Jesús de Nazaret y su devoción en Alcázar y conforme a ello deseo que sea ordenada, recta, justa y ponderada en sus decisiones en la vida. El otro referente es que, como le sucediera a Agustina de Aragón, Sofía luche y persevere por unas convicciones de justicia, de paz, discreción, de respetar las tradiciones y a sus mayores y defienda sus posiciones con las que como persona, a buen seguro, será educada.

Espero llegar a poder celebrar con ella el cumplimiento de lo esperado, pero si, por aquello del tiempo, no fuera posible aquí dejo mis deseos para ella ( seguro que también son los de su abuela Elisa); con la sana intención de que le servirán de guía.

Mariano Avilés – Abuelo

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