19 mayo 2013

SI YO FUERA PRESIDENTE DEL GOBIERNO

Publicado por maviles en Política y Estado

Dyer,Wayne W. : «El progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal como siempre las ha hecho.»

Carta abierta a D. Mariano Rajoy:

Quizás lo difícil es hablar y escribir para que todos nos entiendan; tenemos esa extraordinaria “virtud”  de expresarnos de forma poco entendible y a veces hasta la de  hacer lo que hacemos justo al revés de lo que debiera hacerse; quizás sean técnicas de marketing, pero la verdad es que la naturaleza humana se autoconfunde muchas veces con su actos y reacciones que nos arrastran al barranco.

Vengo luchando desde hace años, junto a expertos, para que los prospectos de los  medicamentos puedan ser entendidos por el más común de  los mortales; este es un ejemplo aplicable a todo lo demás, sabiendo que  es importante que nos entiendan lo que decimos.

 Traslademos, por un momento esta inquietud a lo que los políticos nos tienen acostumbrados; tenemos que escuchar todos los días términos como la “prima de riesgo”, sin que nadie explique qué significa semejantes palabras; palabras que no alcanzamos a entender como “economía de mercado”, “deuda pública” “subastas del tesoro”….etc. resuenan una y otra vez; pero lo que si entendemos, y además muy claro, es cuando por una relación causa-efecto fantasma bajan las pensiones, sube el gas, la electricidad, los impuestos, etc. etc., es decir, nos hacen mas pobres.

Ya pueden intuir que el tema del artículo de hoy es la poca claridad con la que nos tratan quienes nos gobiernan; pues entonces hablemos del Gobierno: ¿Quién es el Gobierno?, son quienes manejan nuestros intereses, envolviendo su actuación, cada día, en palabras eruditas dirigidas a tecnócratas y especialistas, creando con ellas verdaderas murallas chinas, que traducidas a tratados de economía  la mayoría de los ciudadanos no entendemos.

La sociedad mayoritariamente se manifestó en las últimas elecciones generales dando la confianza necesaria para que el Presidente del Gobierno metiera el bisturí, sin más trámite, a una situación muy complicada que se nos antoja cada día más difícil.

 Nos hablan de medidas adoptadas pero…. poco explicadas. En la era de la comunicación, la falta de comunicación es alarmante. ¿Acaso quieren que, al igual que en los prospectos de los medicamentos, no nos enteremos de nada?, pues lo están consiguiendo, y corre el serio peligro de que, como en el caso de los medicamentos, las medidas que nos dicen, por no tenerlo claro, los ciudadanos renunciemos a tomarlas, creando una desafección a las recomendaciones y con ello el efecto inverso al pretendido en un “despotismo ilustrado” que se perdió en la noche de los tiempos.

 Nadie duda de la preparación técnica del Presidente del Gobierno, ni siquiera de la bondad, entendida como actitud, a la hora de resolver los extraordinarios problemas que tenemos (no necesitamos un Presidente bondadoso, aunque la bondad nunca hay que malgastarla); pero estoy convencido que la mayoría de la sociedad estará hoy de acuerdo en una cosa: el ánimo no está para poner “paños fríos” que mitigue y que haga remitir la fiebre; el panorama de España está para intervenir con cirugía rápida (sin miramientos políticos).

“Sin escuela, sin universidades, sin administración, sin parlamento, sin Cortes, sin seguridad, sin crédito territorial, sin flota, sin diplomacia”, así describía Pedro Dorado catedrático de la Universidad de Salamanca la situación del país un año después de la derrota colonial de 1898 en un artículo publicado en una revista alemana.

Hoy la situación es bien distinta y… depende para el asunto de que se trate. Escuelas tenemos y con acceso fácil, con unos planes de enseñanza prácticamente nulos porque dependen de los vaivenes de los gobiernos; la educación y la cultura que se adquiere desde pequeños se debe reconducir hacia la racionalidad para que la persona se forme. Educación: ¡ya está bien que nuestros jóvenes se formen ( o deformen) a golpe de votos y de política!.

Universidades, todas, multiplicadas exponencialmente por todo el territorio nacional; la universidad se ha acercado con acciones sin precedente a los ciudadanos; con importante coste para presupuestos públicos sufragados por los impuestos de todos, pese a ello a los licenciados y profesionales los dejamos escapar, sin más.

Administración; ¡Que decir de esto sin escandalizarnos!. Hemos dado rienda suelta al desarrollo de la Constitución de las Autonomías siendo mas generosos que nadie (diecisiete Comunidades Autónomas y dos ciudades autonómicas); una Constitución que necesita de una reforma urgente. Habría que plantearse hoy si aquellos padres de la Constitución de 1978 que en aquel entonces hicieron una tarea de eso, de “Padres”, hoy pudieran redactar con tanto paternalismo, en una España con  problemas emergentes del siglo XXI y sin soluciones ni a corto ni largo plazo; problemas creados por nosotros mismos además de  los sobrevenidos.

En Parlamentos y Cortes, somos campeones y con ellos los gastos que suponen mantenerlos. Los favores políticos, la corrupción, la estafa, las contabilidades independientes de las Comunidades Autónomas, los sindicatos, los arribistas, los apegados al poder desde que nacen hasta que se mueren sin otra formación que la que les da la vida de la comodidad y la representación del pueblo, sin ser representante en muchas ocasiones; alcaldillos no electos y nombrados por sucesión, concejales, unos cobrando y otros sin cobrar, todo ello con cargo a nuestros bolsillos. Sinceramente creo que habría que poner “patasarriba el Estado” para que la alarma social que está incrustada en nuestros sentimientos pudiera desaparecer. A los ciudadanos se nos debe otro respeto que no sea solo el de depositar el voto cada cuatro años.

Algunos jueces, cuando tratan de aplicar la ley y ser justos, nada pueden hacer; definitivamente todos no somos iguales ante la ley, lo día quien lo diga (excusatio non petita, acusatio manifiesta) que significa que quien justifica algo que no se le ha pedido, está excusando o encubriendo alguna actuación. Ahora que cada uno interprete libremente; la alarma social ha llegado a poner a la sociedad civil en general al borde del hartazgo cuando se trata de aplicar la ley y ser justos en término de igualdad . Fiscalía General del Estado:  ¿Quo Vadis?.

La justicia y el poder judicial cobraron un gran protagonismo en la vida pública española a partir de la década de los noventa a raíz de escándalos relacionados con la lucha antiterrorista y con la corrupción política. En 1993 el diario El País ponía en guardia contra la “judicialización galopante en que ha caído la vida política española en los últimos años”, este fenómeno agravado ha perdurado en el tiempo, fomentado por la irrupción del poder judicial en las querellas políticas, tomando arte y parte.

El teórico O’Connor acuñó el término “Crisis fiscal del Estado del bienestar” cuando se refirió a los desajustes entre el Estado y el mercado tal y como lo pone en valor la sociedad.

Hoy el problema creo que está en la solución adoptada, como es que elPresidente del Gobierno tome medidas mediocres y poco contundentes, y no disponga medidas de choque real y rápidas que son las necesarias caiga quien caiga (Presidente: se nos agota el tiempo), entre ellas dos fundamentales: Por un lado la Bajada de impuestos para darle brío y alegría a una economía cada día más debilitada ( por mucho que se nos quieran vender logros que nadie entiende); y por otro lado, reducir la estructura administrativa del Estado a  la expresión más pequeña posible; sin estas dos condiciones no cesará la sangría de parados, empresas cerrando, y familias enteras por cientos de miles, que no pueden vivir con dignidad.

Se ha hablado últimamente del contrato de trabajo único. Todavía no entenderé esa “unanimidad” ficticia y acomodada que se ha creado contra esta idea, que desde mi punto de vista es fundamental para salir adelante (salvo que salga otra idea más brillante, que no saldrá); una idea esta al alcance de este Gobierno que parece ha decidido tirar por la borda, sin mayor contemplación, para satisfacer a no se sabe quién y para insatisfacción de quienes más lo necesitan: los parados; mientras la oposición empeñada en propuestas para mantener el empleo en vez de hacer propuestas para crearlo, es decir, apostar por la mayor; este es un país de una cutrez extrema.

Este es el panorama político que hoy tenemos. Ahora me pregunto ¿habría que incapacitar a algún que otro político?.

 Que los sindicatos (esos arribistas subvencionados con cara de disfrute), cuyos líderes hablan de trabajo permanentemente, sin saber lo que significa levantarse todos los días para cobrar un salario mileurista y quela Hacienda Pública-a nivel estatal, autonómico y local- se lleve la mitad, mientras ellos viven de forma gratuita; son esos sindicatos los que se permiten discutir la indemnización por despido, cuando son ellos los que están aplicando las menores indemnizaciones a sus despedidos.

Hoy el mayor problema no está en las condiciones en las que se despide al trabajador en España, sino en encontrar trabajo. Que los sindicatos –decía- estén de acuerdo en ir contra el contrato de trabajo único ya, de entrada si yo fuera el Presidente del Gobierno, me haría sospechar. Ahora convendrán conmigo la importancia que puede tener el contrato único de trabajo si con ello se  posibilita que se pueda encontrar trabajo con celeridad y que la economía se desbloquee; si no hay indemnización por despido ¡que más da si hoy no tenemos trabajo!.

¡Un despropósito del Gobierno!. Ahí tenemos a ese genio sindicalista llamado Cándido Méndez quien en un artículo publicado el 9.3.2005 en diario El País, dijera “El derecho al trabajo ha avanzado solo a costa de perder los derechos en el trabajo”, bueno pues sigue defendiendo lo misma postura, desde la ignorancia que les caracteriza a quienes llevan mandando mucho tiempo y les hace perder la realidad de las cosas, el sigue mandando sin pararse a pensar que sin trabajo no hay derecho que aplicar.

Al Unamuno socialista de finales del siglo XIX le escandalizaba el tratamiento mercantilista del trabajo asalariado: “¡El obrero sometido a la ley de la oferta y la demanda!, porque nada vale sino por lo que obra”; hoy si despertara tendría que volver a su tumba de inmediato como tantos socialistas hoy vivos que se regodean en la abundancia sin mayor rubor, ¡Y encima dando lecciones de moralidad!.

Vayamos, para terminar, un poco más allá, al “no va más” en la apuesta por lo irracional; me refiero al camino abierto por el Gobierno para alargar la edad de jubilación cuando tiene ante sus ojos una bolsa de parados jóvenes con gran cualificación que se  están marchando a otros países a buscar el trabajo y el futuro que no se les da en su país, después de haber invertido tanto dinero de los contribuyentes en su formación; todo ello pese a una Constitución garantista que hoy por hoy garantiza poco.

 Y es llegado elmomento de preguntarnos: ¿Cuál es la propuesta alternativa?.

Yo, humildemente y sin tener la sabiduría de quienes nos administran, la entiendo de la siguiente manera:

Para empezar y como marco general, la edad de jubilación habría que rebajarla y no retrasarla (por ejemplo: entre 62-63 años, previos cálculos actuariales) y obligar por decreto y bajo sanción a las empresas a que con cada jubilación se contratara a dos jóvenes inscritos en la estadística oficial del desempleo, que seguro cobrarán inicialmente, entre los dos, lo mismo que el jubilado, pero con las siguientes consideraciones a favor para todos:

Para el jubilado: tendría derechos adquiridos para vivir suficientemente con su pensión; podría ser un agente de consumo activo porque su salud a esa edad todavía se lo permita, sin restricciones, con unos ingresos consolidados (hoy ningún pensionista sabe cuánto va a cobrar el mes que viene y ni tan siquiera si va a cobrar), tendría salud y bienestar a esa edad, psicológicamente estaría mejor sintiéndose útil para desarrollar otras inquietudes, vería a sus hijos y nietos trabajando y no tendría que mantenerlos por estar en paro (como desgraciadamente hoy sucede en muchas familias); el jubilado no tendría posiblemente que pagar la hipoteca de la que es fiador y garante y  estaría integrado en la verdadera sociedad del bienestar. Dando empleo a las nuevas generaciones de licenciados y profesionales iría desapareciendo la imagen de España como un país de viejos en unos años. Sería España un país dinámico y creador de riqueza y bienestar.

Para el trabajador joven: Tendría acceso al trabajo y  a un mercado laboral ágil (con el contrato único laboral ¿Que le importaría la indemnización por despido entonces, si llegara ese caso?), iría escalando puestos en sus organizaciones laborales, mostrando su valía y competencia; Crearía su familia, tendría hijos (futuro de un país), compraría su casa, su coche, consumiría y generaría las prestaciones correspondientes para que sus mayores cobraran la pensión con la dignidad propia de la persona y adquirida a lo largo de su vida laboral y no como una limosna del Estado que es lo que parece que es hoy, lejos de ese derecho adquirido; los jóvenes entenderían que su aportación al sistema de pensiones es, sin duda, un acto generoso y necesario al que el también podrá llegar, porque para ello los mayores se retirian antes y darían paso a las nuevas generaciones.

Las personas que conforman las nuevas generaciones tienen buena formación y son emprendedores; ellos lejos de marcharse a otro país se quedarían en España. Ahora (esto es una lamentable realidad), después de formarlos, estamos exportando a otros países nuestros activos jóvenes para trabajar y quedarse allá con sus hijos que nacerán y ya serán de ese otro país. Todo esto lo perdemos y parece no importarnos.

Pido desde aquí al señor Presidente del Gobierno que haga una política de trabajo para los jóvenes activa y real, no una política de trabajo  para los mayores que ya están cansados de trabajar cada día con más inseguridad en el futuro.

Para la Administración: Todo ventajas, trabajo tendente al pleno empleo, rebajaría paulatinamente el nivel de desempleo de forma exponencial; empresas de emprendedores empezarían a proliferar, se recaudarían más cuotas de Seguridad Social, más IRPF, más impuestos directos e indirectos y más bajos; un estado del bienestar real si así se quisiera por un Gobierno que tiene en su mano todos los resortes para hacerlo hoy y esto puede que sea irrepetible.

Todavía no entiendo por qué el Presidente del Gobierno se deja arrastrar por la política del  subsidio, de la miseria y la pobreza, cuando con un giro que mire a lo positivo y al futuro; con el Boletín Oficial del Estado en sus manos tiene la prosperidad y la historia a su alcance; no tomar medidas drásticas y de cambio supondrá un fraude para todos.

Señor Presidente: Hay que reconocer que yo (como otros muchos ciudadanos) tengo una ventaja sobre usted y es que no estoy poseído por el espíritu de la irreal atmósfera de los despacho oficiales con la idea de que todo cambia sin romper algo. “El progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal como siempre las ha hecho”; en mi día a día, piso la calle; hablo con los ciudadanos, hablo con los empresarios  autónomos, con los jubilados, con los parados, hablo con empresas e industrias de importancia; al contrario de hablar, hablar….hablando y sin  hacer; no son necesarias las estadísticas ni otros análisis sesudos y de alcance, porque el pueblo real, ese que no está subvencionado, ese que no trabaja aunque quiere levantarse para trabajar, esos ciudadanos que pagan impuestos sin saber para qué; esos ciudadanos que tienen que poner tierra por medio para abrirse un futuro que aquí no se les da; los mayores que se ven defraudados al final de su vida, bien sea resignándose ante la decepción de sus hijos y nietos, bien sea porque sus esfuerzos económicos a lo largo del tiempo se traduce hoy en listas de espera en los hospitales cuando lo necesita en su enfermedad, en fin…..mucha responsabilidad si existe pasividad.

La sociedad se mueve y con ella todos sus fundamentos entre ellos los Gobiernos que no son nada sin que el pueblo le otorgue su legitimidad.

Señor Presidente del Gobierno, ha llegado la hora de que cada minuto del día se traduzca en una acción positiva. Lo que he indicado posiblemente lo haga desde la ignorancia o mejor dicho desde la desinformación y la falta de comunicación por parte de quienes mandan y disponen, pero ejerzo mi responsabilidad con solidaridad por buscar algo bueno para todos y me esfuerzo en pensar.

Señor Presidente del Gobierno, desde la humildad, entiendo que yo haría las cosas de otra manera y ya he dicho como, con independencia de los intereses de los  partidos políticos a los que, al parecer, no puede sustraerse; ahora entenderán todos quienes hayan leído lo aquí escrito, porqué yo nunca podría ser Presidente del Gobierno.

Mariano Avilés – Jurista

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