18 noviembre 2025

Roma fue la capital de un imperio próspero desde el 27 a.C. hasta el 476 de nuestra era, su territorio iría rodeando el Mediterráneo. Es más, la parte oriental de este imperio resistirá hasta el año 1453.

Cuando un gran imperio, poderoso como el romano conquistaba territorios y sometía a los ciudadanos que en él vivían, no solamente les trasladaba su cultura y normas de vida, sino que también les ofrecía la posibilidad de una mejor vida, dictando leyes, construyendo infraestructuras que hacían  más fácil la comunicación entre los pueblos, les llevaba el agua y construían edificaciones dignas de los grandes ingenieros, obras que pese a los siglos que han pasado aún se mantienen en pie, algunos de ellos en perfectas condiciones; la historia demuestra que cualquier imperio/Estado que se precie basta que sea próspero, para que quienes lo dirigen y gobiernan vayan esquilmándolo en beneficio propio, para eso están los ciudadanos, para pagar los excesos de la clase dirigente.

Roma tuvo tres grandes y buenos emperadores, alguno de ellos de origen hispano; de ellos no voy  ahora a hablar; quiero centrarme en uno que por su peculiaridad pudiera igualar a quien dirige hoy, año 2024, los destinos de España, como más adelante intentaré razonar; me estoy refiriendo al emperador romano Nerón.

Nerón fue emperador romano desde el 54 al 68 de nuestra era, su reinado fue de absoluta decadencia que venía arrastrándose con los emperadores anteriores Calígula y Claudio.

Nerón era autoindulgente, osado, cruel y violento, así como un exhibicionista travesti; un dios viviente. Sus lujosas fiestas combinadas con el incendio de Roma (asunto no aclarado) crearon un continuo caos económico. El conflicto civil estaba incrustado en la sociedad de aquel tiempo. Los emperadores autócratas desde Augusto hasta Nerón tuvieron un registro negro en el que la forma de mandar se transmitía de generación en generación.

Cuentan las crónicas que mientras ardía Roma y contemplaba el incendio desde la colina Palatina, Nerón tocaba la lira y cantaba vestido para la ocasión, con absoluto desprecio hacia el caos generado al arder “en seis días ciento treinta y dos casas y cuatro manzanas de edificios”; sobre la zona arrasada Nerón construyó la “Domus Aurea”, una extravagancia magalómana de residencia por sus dimensiones e instalaciones, que disponía hasta de un comedor giratorio.

Nerón utilizó a su antojo las leyes y las normas del Imperio; el pueblo no obstante lo consideraba generoso (con el dinero de los demás claro), amable y accesible, incluso redujo los impuestos; restauró el poder del Senado romano para interés propio. Mientras cantaba o tocaba la lira nadie de los presente podía abandonar la estancia, hasta el punto que Suetenio escribió: “Leemos sobre mujeres en la audiencia dando a luz, y de hombres tan aburridos con la música y los aplausos que caían furtivamente de la pared de atrás …y eran retirados para el entierro”. Roma estuvo sometida al mandato de un sádico demente que estaba a mitad de camino entre un psicópata clínico y un Stalin de nuestro tiempo.

Agripina, su madre. Era sobreprotectora y esa influencia debilitaba a Nerón hasta considerarla intolerable. Primero la sacó de palacio, después le negó la protección de la guardia pretoriana. Agripina pasó a apoyarse entonces en el hermanastro que murió por envenenamiento y Agripina se dio cuenta que sería la siguiente y, así fue, la hizo apuñalar.

El incendio fue el detonante de todo lo que le vino a acontecer: conspiraciones, insurrecciones, las arcas vacías llevaron a la caída del autócrata Nerón y el Senado le declaró enemigo público; al darse cuenta de su caída intentó suicidarse, pero falló y necesitó ayuda para quitarse la vida. Sus últimas palabras fueron: “¡Qué artista muere en mí!”. Un auténtico narciso.

Durante los veinte años posteriores a la muerte de Nerón en el año 68 d.C. al menos aparecieron tres falsos Nerones, con lira incluida, que intentaron hacerse con el poder asegurando ser el propio emperador que estaba vivo.

Desde que Pedro Sánchez llegara a ser presidente del gobierno de España en Junio de 2018 España ha sufrido alteraciones institucionales de todo orden, basadas en las continuas contradicciones en las que incurrido, prometiendo líneas de actuación política radicalmente incumplidas, fundamentalmente para quienes confiaron en promesas falsas, mentiras sin límite calificadas por él mismo como cambio de opinión que siempre buscan el beneficio personal por encima del colectivo, es decir, de España.

La arbitrariedad, desfachatez y falta de escrúpulo de este siniestro personaje es a todas luces incontestable. Las hemerotecas, los vídeos registrados y las declaraciones que ha manifestado en estos años ponen en cuestión que España,  tenga para el alguna importancia a la hora de defenderla como presidente del gobierno, de un gobierno que se ha contagiado del virus psicopático presidencial que les lleva a todos ellos a incurrir en verdaderas estafas a la hora de ejercer sus responsabilidades; una enfermedad que tiene tantas ramificaciones a todos los niveles que es complicado enumerar.

El enorme gabinete ministerial, la inmensa estructura de asesores y amigos, colocados sin el menor recato en puestos clave y de importancia es un escándalo de tal naturaleza para el normal desarrollo democrático, que produce sonrojo a poco que se tenga vergüenza.

Este personaje patológico, digno de estudio e incluso de admiración científica, si cabe, para profesionales de la neurociencia, ha tejido una red de embustes y manipulaciones que cada día hace que los ciudadanos trabajemos más para la Hacienda pública, empobreciendo a la población, a cambio de nada positivo, corrupción y de excentricidades sin límite.

Cualquier ciudadano que se sienta corresponsable con la situación de bienestar del Estado y de paz social no puede sustraerse a un análisis de conciencia a la hora de votar a semejante patán, envuelto en escándalos y corrupción sin precedentes desde 1978, año de proclamación de la Constitución Española.

Reformas del código penal a gusto de los delincuentes que han infringido una y otra vez las normas legales más elementales; excesos y menosprecio a la institución de la Corona; situar al frente del Tribunal Constitucional a un siervo de la gleba que aunque no es campesino si está dispuesto a “arrastrar la toga por el polvo del camino”; intervención de TVE; intervención de Indra, que responde de la correcta contabilización de los votos de los españoles, lo que hay que examinar con lupa; ocupar e intervenir a su conveniencia la Fiscalía General del Estado; utilización de la Abogacía del Estado a su antojo; confiscación a su antojo también del Congreso de los Diputados; confinamiento de los ciudadanos sin apoyo legal; falta de transparencia en todas sus actividades; gasto sin control, incluidos fondos europeos; hurto de decisiones del Congreso para decidir por su cuenta en política internacional; utilización de los decretos ley sin límite; ley de amnistía a gusto de los amnistiados; actividades mercantiles poco decorosas, cuando menos, por parte de su entorno familiar; concesión de subvenciones de forma discrecional burlando controles; ruptura de la igualdad entre los españoles; colocar a amigos sin curriculum en servicios del Estado fundamentales; intentos reiterados de invadir la independencia judicial con la creación de Comisiones en el Congreso; opacidad en la aplicación de los fondos comunitarios; cruzada contra el sector primario; cruzada contra los autónomos; actitud chulesca ante la oposición; asalto a Telefónica; abandono de la frontera con el norte de Africa; desnaturalización de los cuerpos de seguridad del Estado, apoyo para reducir penas a etarras, quiebra de relaciones diplomáticas, y así podríamos seguir largo rato. Sánchez ha tratado a España como un juguete privado con el que puede hacer lo que le plazca, aunque entiendo que tiene dos límites, uno es el de escaños que va perdiendo por el camino elección tras elección y el otro el de la justicia que les acecha, no solo a el y a su familia, sino a todos los que han entrado a jugar como si fueran inmunes a que les suceda lo peor.

España arde por sus cuatro costados producto de la juerga que este individuo se trae con nuestro intereses, nuestro patrimonio, cultura y nuestras vidas para que desde los reskoldos que queden mantener su “domus aurea” como hiciera Nerón.

El paralelismo existente entre Nerón y Sánchez es como el de dos gotas de agua; posiblemente sea capaz, si no de matar, si vender a su madre y a su país. Este burdo narciso del siglo XXI no tiene parangón con ningún mandatario de países civilizados y democráticos del mundo.

He querido poner cara a cara a aquel autarca y tirano que fue Nerón frente a quien hoy, año 2024, ostenta la presidencia del gobierno, creo que este espejo lo dice todo.

Con permiso he querido desgranar algunas, solo algunas, de las tropelías cometidas con España y que están suficientemente documentadas y conocidas por la opinión pública, y les que se irán conociendo.

Y mientras…Pedro Sánchez, como corifeo, toca la lira desde el falcon, ve cómo todo fenece en España menos el sillón en su “Domus Aurea” al que está anclado como una garrapata;  entre tanto hacen los coros de agradecimiento sus acólitos boquiabiertos, que cada día nos obsequian con su frivolidad enfermiza y su indignidad.

Siempre M.A.

Abril 2024  

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