LA MÚSICA: ALIMENTO DEL ALMA
Publicado por en General«Yo quiero que algún día se entienda que mi mensaje ya no es de la garganta, ya no es de disco, ya no es de concierto: es la voz inmensa del individuo humano que está callada, que no tiene nombre, que no puede llamársele de ninguna manera….»
La música, entre las manifestaciones posibles de las personas esta es una de las excelentes, de las que producen placer con total seguridad; representa y sugiere cosas invisibles, difíciles de tocar si no es con el alma. La armonía, el amor, la tristeza….todos son sentimientos del ser humano que con la música se pueden percibir y alcanzar con la simple predisposición del espíritu. Las emociones y los estados de ánimo de las personas se reflejan en la música y alarga su duración conforme a la necesidad de cada uno.
Las emociones van de dentro afuera, la música pulsa a la persona desde fuera hacia dentro, las envuelve y las impregna de la sensibilidad que despliega la armonía, pura emoción, sentimiento sublime del ánimo que se modula con la melodía; vaivenes de notas que bajan y suben, que se alargan y se mantienen.¡ La perfección en sí misma ¡.
Capaz de calmar la agitación, de vitalizar la debilidad y suavizar melancolías, la música es la comida del alma que siempre está a mano para disfrutar en cualquier momento; la armonía cambia según la persona que la escucha.
¿Qué sentirán los fabricantes artesanos de instrumentos de música? ¿Qué sonidos pensarán que propagarán los instrumentos que momento a momento va modelando?. Del violín a la lira y del chelo a la trompeta todos tienen sus forman peculiares de airear sus notas diferenciadas, dentro de la absoluta armonía.
Cuando la música se le adorna de poesía se la envuelve para regalarla, un regalo de extrema exquisitez que susurra sus palabras golpe a golpe, una mezcla maravillosa. Las notas y las palabras cabalgan juntas con la melodía que las mece y las cambia de dirección; ¡imagínalo ahora y emociónate!.
La catarsis que Aristóteles pedía a la poesía y a la tragedia, la música la consigue al máximo, porque la música es lenguaje de emociones; Pitágoras guardó entre sus secretos, lejos de la frialdad matemática, que la llave de la emoción es la música y cada estado de ánimo corresponde a una clave armónica.
La gran cantante costarricense Chavela Vargas decía: “Yo quiero que algún día se entienda que mi mensaje ya no es de la garganta, ya no es de disco, ya no es de concierto: es la voz inmensa del individuo humano que está callada, que no tiene nombre, que no puede llamársele de ninguna manera. Eso es lo que yo siento, eso es lo que no me deja morir hasta que la gente sepa que mi canto no es canto, que es algo más allá del dolor, más allá de la angustia, más allá del saber, más allá de todo, del arte en sí mismo”.
La música no solo alimenta el alma, también mueve el cuerpo a su ritmo, soñando, bailando, hablando, susurrando….. «palabras de amor, con emoción»; vivir la magia, ilusiones compartidas que transforman en día la propia oscuridad, tantos recuerdos nos trae la música que para aquella persona a la que se invita a escucharla y compartirla termina siendo un delicado regalo. Sin música no hay armonía y sin esta no existiría el mundo que es pura armonía y equilibrio.
Para terminar esta breve reflexión, te sugiero que pinches estos dos enlaces para el recuerdo yy que los disfrutes:
https://www.youtube.com/watch?v=do1EGAs_UNQ
Mariano Avilés
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