Cuando el gasto sanitario tiene argumentos para ser titular de primera página en nuestros castigados bolsillos y la sanidad es un derecho constitucionalmente reconocido que a veces lo vemos sometido a los vaivenes políticos de interés, en detrimento, en ocasiones, de quienes pagamos; aparece algo que funciona.
La profunda crisis económica que padecemos debiera hacer que nos planteáramos si de verdad nuestros gestores públicos saben gestionar los intereses comunes con “el viento en contra”; sinceramente yo lo dudo y voy un poco más allá, estoy seguro que no, aunque como a continuación voy a demostrar hay honrosas excepciones.
En épocas anteriores hemos jugado a tener políticos a quienes les reíamos sus ocurrencias, sin un gramo de cordura, y no solo no pasaba nada, sino que han creado escuela; sus decisiones podrían afectar cuentas públicas, presupuestos y dineros de todos ; llegaba el momento de la retirada y se les premiaba con puestos en la “sombra amable” para trabajar poco y estar mantenidos; bien es verdad que el sitio adecuado pudiera ser “la otra sombra”, que siendo menos amable, también están mantenidos.
Hoy no quiero hablar de esta lamentable faceta de algunos de los llamados servidores públicos que ha quedado al descubierto de forma flagrante y escandalosa a la espera de que la justicia algún día ajuste las cuentas y se ponga a bien con la sociedad; mas bien quiero enfocar mi reflexión hacia este servicio social tan necesario que es la sanidad, un derecho constitucionalmente reconocido y que a veces lo vemos sometido a los vaivenes políticos de interés, en detrimento, en ocasiones, de los interés de quienes pagamos, que somos los contribuyentes, la sociedad entera.
Siendo negado, como soy (este el valor que aporta mi comentario), hace algún tiempo tuve la oportunidad de adentrarme, aunque fuera de forma tangencial, en la tecnología sanitaria; comprobé la importancia que tiene la aplicación de la tecnología en la sanidad para la prevención de las enfermedades de todos, con pruebas diagnósticas complejas y costosas, con máquinas que en ocasiones producen cierto temor si las ves desde la salud y que son una tabla de salvación cuando se padece una enfermedad o el médico te sitúa ante un dilema existencial del ser o no ser.
Conocí de la mano de su gerente Marisa García la Unidad Central de Radiodiagnóstico (UCR), empresa pública de la Consejería de Sanidad dela Comunidad de Madrid, con sede en el Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes que presta un extraordinario servicio de radiodiagnóstico a seis hospitales de esta Comunidad.
Aquella aproximación resultó tan apasionante que me llevó a explorar más de cerca el camino de las nuevas tecnologías sanitarias, y admirar las ventajas que suponen el intercambio de datos, información y educación sanitaria, soporte de investigación clínica, atención sanitaria remota, en definitiva atención sanitaria a la sociedad en otra dimensión.
Buenos equipos y buenos profesionales que los hacen funcionar , que interpretan imágenes que rozan la perfección, se esfuerzan en contribuir a la salud de los pacientes, a evitar errores fatales y a que la población goce de salud, esta que la Organización Mundial de la Salud califica como la base del progreso de los pueblos; porque ganar –dice- un incremento de diez años de esperanza de vida media añade 0,35 puntos al crecimiento del PIB de un país.
Todo esto que en recursos individualizados de cada hospital supondría un gasto de grandes dimensiones, con la UCR se da: asistencia radiológica y se realizan informes y estudios radiológicos comunes por los expertos, informes de segunda opinión, asesoramiento sobre nuevas instalaciones y compras de equipos y programas de información radiológica.
Hoy la UCR está en disposición de dar servicio no solo a la Comunidadde Madrid, sino a aquellas Comunidades Autónomas que necesiten esta prestación con el mínimo desembolso. ¡Esto es gestión!, y la Consejeríade Sanidad de Madrid con su Consejero Javier Fernández-Lasquetty a la cabeza se debe sentir orgullosa de tener esta joya del ahorro y eficacia para el sistema sanitario; aunque la inversión inicial tenga su importancia, también la tiene el ahorro que al final resulta si se hace un adecuado uso de todos los sistemas.
Le invito ahora a que se aproxime también ala UCR pulsando sobre el siguiente enlace:
Cuando el gasto sanitario tiene argumentos para ser titular de primera página en nuestros castigados bolsillos, vengo a reflexionar sobre el aprovechamiento de las nuevas tecnologías para la prevención, el diagnóstico, la terapia, la rehabilitación y los cuidados en las enfermedades de larga duración.
El intercambio de información, imágenes tridimensionales y datos en tiempo real es un avance indiscutible a la hora del diagnóstico en beneficio, primero del paciente que ve inmediatez en la respuesta del sistema sanitario ante la enfermedad; en segundo lugar porque acierta en la diana de la enfermedad, ahorrando un importante peregrinar del paciente por salas de espera a la vez que se mejora en eficiencia.
Hablar de historia clínica electrónica, receta electrónica, seguimiento farmacológico de los pacientes deja de ser una ficción para situarse ante nuestros ojos como una realidad en la sanidad moderna de nuestro país, con el único objetivo de prevenir y curar al paciente con la mayor rapidez y al menor coste, para ello la buena información es fundamental.
Creo que cuando se está convencido de la bondad de algo hay que reconocerlo. Tantas y tantas veces me he asomado, de forma amarga, a darles a conocer mi opinión sincera desde el balcón de este blog, que hoy lo hago para premiar con este comentario la gestión de la Consejeríade Sanidad de la Comunidad de Madrid mediante la UCR. Enhorabuena.
Mariano Avilés – jurista

