Difíciles tiempos vienen; tiempos de manipulación de la masa social, otrora crítica y ahora sumisa, que en teoría debiera dominar a la minoría poderosa. Al igual que no se entiende que el poder económico esté depositado en unos pocos, tampoco debiera entenderse que una minoría exigua domine con su poder político a esa mayoría que no hay que identificar con lo que ahora se viene a llamar “el rebaño”; aquellos individuos que estando en la “masa” son engullidos y pasan a formar parte de una masa amorfa y sin criterio que viven y habitan como zombies; palabra esta poco deseable.
Ya tenemos el prototipo de ser indeseable, que acumulando poder es capaz de dominar a todo un país; individuos excluyentes que desean el poder por encima de todo, aunque tenga que cambiar de idea cuantas veces sean necesarias y esperar hasta conseguir lo que pretenden.
No importan los hechos, importa manejar situaciones y criterios en pro de lo que en cada momento convenga y, aún así, no sufrir el castigo social, porque previamente ha ido tejiendo una red de amigos y clientes subvencionados que le aseguran el voto, un postureo ético y repugnante cubierto de hipocresía.
Son los mismos que expiden los certificados de moralidad y de dignidad, aunque sean precisamente ellos quienes nunca podrán exhibirlo en su ADN; con ese certificado podrás decir lo que quieras, cuando quieras y retorcer el discurso lo que fuere necesario si es en el sentido oficialmente deseado.
Aunque esta es una noticia puntual servirá de referencia para conocer cómo piensan estos progresistas. El ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, ha propuesto desarrollar una «alfabetización mediática» de los españoles, dice que para combatir así la «erosión» del Gobierno de Pedro Sánchez, actualmente en funciones; en realidad se tratar de imponer una moral, su moral y luego pregonar la libertad de expresión para posteriormente exigir la censura de quienes no comparten su punto de vista. Es todo tan evidente que la respuesta debiera ser la de sublevarse ante tamaña manipulación.
Las “plañideras” feministas dicen ver machismo por todos los rincones del país, pero no denuncian jamás las actitudes de los países árabes (eso sería ir en contra del progresismo) que obligan a las mujeres a estar sometidas al varón y a cubrirse de arriba abajo.
Estos son quienes forman parte de la democracia peculiar en la que estamos inmersos alterando su verdadera esencia y convirtiéndola en un gigantesco estercolero. La verdad no importa, importa lo que pensemos que es verdad.
La resistencia mayor la van a encontrar en quienes formamos parte de generaciones anteriores que vivimos los últimos momentos del franquismo y los comienzos de la democracia, porque las nuevas generaciones, salvo honrosas excepciones, nacen programadas para formar parte del rebaño. Se está sustituyendo a la persona como sujeto pensador por otra modalidad más emocional como es la del sujeto “sentidor”.
¿Pero que es la alogocracia?, es la necesidad de dejarse llevar por las emociones y no por la reflexión ante problemas complejos. “Remover conciencias y emociones de esa masa llamada rebaño por el miedo, la ira, la indignación y el odio, centrados en falsas promesas de que tenemos que vivir en un mundo feliz, en el que la pobreza y el mal no existen, lo cual, además de falso, parece una falta de respeto a millones de seres humanos que lo padecen cada día”.
Desde que en 1931 Aldous Huxley publicara el libro titulado “Un mundo Feliz”, considerado de ciencia ficción, las circunstancias han cambiado muchísimo. Huxley refleja una sociedad en la que los valores humanos esenciales no tienen cabida en este mundo, una deshumanización como resultado de la proliferación de castas y los habitantes se crean in vitro con una técnica concebida a imagen y semejanza de una cadena de montaje. A tanto aún no se ha llegado, pero ahí está ya la inteligencia artificial.
Jano García en su libro «El Rebaño» analiza cómo sucumben las democracias occidentales a la tiranía ideológica que nos transforma en «ganado» al servicio del pensamiento único: Aplastar el sentido común bajo la apariencia de buenas palabras. El problema es que tras de sí esconden la intención de imponer determinado tipo de pensamiento, de modo que quienes opinen distinto serán aislados, despreciados y marginados.
Asistimos sin inmutarnos a una operación a gran escala para convertirnos en manada con ideología incuestionable: El feminismo radical, el movimiento LGTBI, el cambio climático, la actitud ante la pandemia o el intervencionismo estatal cada vez más asfixiante; todo, absolutamente todo, son artificios lanzados a la sociedad para que se quede inmovilizada.
Los excesos que se cometen hoy en España en nombre de la seguridad dejan al descubierto los errores graves que se cometen debilitando los cuerpos de seguridad del Estado.
Sabemos que el «Ojo» de la inteligencia artificial va a terminar entrando en nuestros cerebros, inoculando sentimientos, pensamientos y lo que decidan. Nunca estuvo tan en peligro la libertad.
Caminar hacia democracias totalitarias es un peligro que está llamando a nuestra puerta bajo la justificación de ganar por mayoría suplantada; imponen dogmas y arrasan los derechos de los que piensan diferente. Alentar el levantamiento civil contra esta corriente parece ya incuestionable en España para que la libertad, la prosperidad y la buena gobernanza tengan el sitio que nunca debieron perder; empeorar es sencillo pero prosperar y remontar ya no resulta tan fácil .
Mariano Avilés – Jurista
Octubre 2023

