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El motor que mueve al Estado funciona de forma renqueante; unas piezas funcionan engrasadas, otras funcionan a ratos y otras ni funcionan por el propio óxido que se acumula en ellas. Rectificar este anormal funcionamiento del Estado es urgente.

 

Hoy mas que nunca es necesario que el Estado se someta a una revisión, equilibrado y armonizado extraordinario que permita ajustar aquellas piezas que siendo necesarias no daban el juego que de ellas se esperaba y otras de las que habrá que pensar en sustituirlas directamente, porque quitándolas directamente harán que la totalidad del motor funcione con corrección. Se trata del ajuste de arriba abajo sin dejar ni un solo resquicio por testar.

 

La nueva legislatura nace con la necesidad de poner toda la estructura del Estado en observación y esperemos que el nuevo gobierno cumpla este difícil cometido; el desmadre que hemos venido sufriendo y contemplando los ciudadanos ha sido de escándalo a todos lo niveles; hoy siguen pensando los políticos que son una casta especial, y lo cierto es que no estamos en la India donde las castas mandan, aunque es verdad que todavía piensan nuestros representantes  que los demás somos los indios y ellos los jefes ¡y de eso nada!; algún día se acabará lo de la representación a perpetuidad amparada por el totalitarismo que marcan los partidos políticos.

 

Preocupan de forman especial aquellos servicios a la sociedad que en modo alguno pueden dejar de prestarse de forma eficaz y entre ellos está la sanidad,  un derecho fundamental que hay que cuidar de forma especial.

 

Ha sido de escándalo la progresión de gastos en la ampliación de hospitales públicos sin que existan medios para hacerlos funcionar, por contra existen empresas privadas que están capacitadas para apoyar la gestión pública desde fuera con los mismos o mejores resultados si cabe pero que han sido sistemáticamente ignoradas por aquello que representaba lo privado respecto de lo público.

 

La gestión pública y la privada, sea cualquiera el servicio del que se hable distan mucho de ser equiparables en cuanto a resultados de coste/efectividad, evidentemente a favor de lo privado. En Madrid se empezó a utilizar este sistema de gestión mixta que ha motivado, en ocasiones, una crítica penosa de los de siempre, aquellos que piensan que mantener un empleo público es gratis, ¡y de eso nada!. Es llegado el momento de hacer cuentas, precisamente a cuenta de la crisis.

 

En un momento en que la oferta pública de empleo va a brillar por su ausencia tendremos que pensar en alternativas eficaces y sensatas para que la prestación sanitaria no se resienta; es necesaria la imaginación práctica y positiva de las administraciones que tienen en el sector privado el perfecto complemento para poder llevar a cabo una prestación integral.

 

Es el momento de utilizar todos los mecanismos sanitarios, económicos y estructuras que se perciban en el sector privado que puedan servir para complementar el servicio sanitario público; hay empresas en dicho sector capaces de realizar unas prestaciones con el máximo de seguridad y calidad y además con tecnología punta.

 

Castilla La Mancha comienza a pensar como la Comunidad de Madrid en la gestión/prestación de servicios sanitarios con tintes mixtos y esto sin lugar a dudas es una buena noticia en unos momentos en los que las administraciones no van a tener capacidad de contratación durante años y dónde el número de funcionarios tendrán irremediablemente que verse aminorado por arriba mediante jubilaciones y por abajo por no contratar.

 

Otro tema es la racionalización de las estructuras funcionariales en las que debe ceder la burocrática a favor de los técnicos; de nada sirve que existan diez funcionarios dedicados a hacer estadísticas y control y que exista un técnico para hacer un diagnóstico por imagen o un cirujano, esta aberración ahora no se sostiene y tampoco nos lo podemos permitir.

 

A las administraciones y a quienes las dirigen tendremos que pedirles por una vez que ejerzan sus funciones con responsabilidad y que no les duelan romper con estructuras que hoy nos llevan directamente al desastre, como ya se ha demostrado. 

 

Mi buen amigo, el doctor Mario Alonso Puig recoge en su  último libro “Reinventarse”, la siguiente frase: ”En la vida, cuando algo nos importa de verdad y sentimos el miedo al vacío, hemos de confiar en que, cuando demos un paso adelante, a pesar de nuestro miedo, comenzarán a desplegarse nuestras alas”.

Mariano Avilés – jurista

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