LA SENSIBILIDAD SOCIAL
Publicado por en General
A escasas horas de que Mariano Rajoy pronuncie su discurso de investidura como Presidente electo del Gobierno de España tengo la sensación de que puede empezar a sanar la herida abierta por el insolvente intelectual Rodríguez Zapatero en este país de buena gente y trabajadora como también de mangantes y delincuentes de alto copete; lo cierto es que cuando alguna herida comienza a sanar escuece y esto es lo que nos va a pasar a los ciudadanos, porque la intervención quirúrgica va a ser amplia , aunque pude ser el principio del fin de esta pesadilla.
Fuente de virtud, de progreso y como derecho reconocido en nuestra Constitución, el trabajo es un derecho social tan fundamental como elemental que debe ser garantizado por los poderes públicos y que hoy se reivindica como un medio de dignificación de la persona así como inagotable fuente de riqueza; “¡Bendecid el trabajo!” llegó a decir El Eco de las Barricadas allá por el siglo XIX.
Cuando Ortega y Gasset se refiere a la rebelión de las masas lo hace desde el fundamento del propio inconformismo de las personas que solemos tener al no aceptar cada uno nuestro destino y rebelarnos contra nosotros mismos. “Cuando la masa actúa por sí misma, lo hace sólo de una manera, porque no tiene otra: lincha”.
Hay que creer en la autonomía del propio trabajador y de la persona con valores en sí mismo para afrontar la violación de sus derechos; no estamos en la sociedad del silencio, todo se sabe y se conoce, también que hay quienes con esto del sindicalismo se han montado su propio y beneficioso estilo de vida, hoy los sindicatos tienen graves problemas de afiliación y de organización.
Tendremos que escuchar en ese fundamental discurso de investidura medidas serias sobre las reformas del mercado de trabajo que abrirán un periodo de austeridad que se anuncia como una plaga bíblica.
En las charlas mantenidas durante mi estancia en Tierra Santa con mi amigo Manuel Cuesta, un catalán íntegro, hemos hablado de las revoluciones de los pueblos, precisamente en un territorio tan emotivo como inexplicablemente complejo; ¡es curioso que en Tierra Santa se tenga que hablar necesariamente de conflictos y de política!, y precisamente ahí, en esa franja de tierra, hablamos de los sindicatos y del trabajo en España.
Espero, lamentablemente, -y me gustaría equivocarme – que la poca cabeza de las organizaciones sindicales y sus líderes, venidos a mas durante las anteriores legislaturas, llevarán a levantar a quienes les quieran escuchar, que afortunadamente cada vez son menos, y así montar sus particulares “mascletás” con imágenes que llegarán más allá de nuestras fronteras dando una visión irreal.
Hoy no se me podrá negar que hay un divorcio efectivo entre lo que los sindicatos acomodados representan y los intereses de los trabajadores, con una gran segmentación laboral, que todos los días tienen que levantarse bien para trabajar o –triste pena- para buscar un trabajo que no se encuentra; sindicatos, los de este país con menos afiliados que espectadores pudiera tener yo dando un concierto.
¿Cómo es posible que los sindicatos con la escasa representación que tienen de hecho negocien los convenios de quienes nada tienen que ver con ellos ni se les ha otorgado ninguna carta de representación?. Este es un debate para análisis jurídico más profundo y para discutir la legalidad de estos acuerdos que alcanzan a cualquier ciudadano, a sus vidas y haciendas mientras dormíamos. Estamos en el siglo XXI y en un contexto europeo que va más allá de los Pirineos y los sindicatos han perdido influencia política.
Resulta curioso ver ya a trabajadores a los que puede interesar mas cobrar menos, y por tanto, hacer un sacrificio, para mantener el puesto de trabajo; esta es la condición humana que dista mucho de la condición divina de los representantes sindicales sentados en la opulencia de quien sin haber trabajado en mucho tiempo se permiten dar lecciones. Ya saben lo del maestro Ciruela……pero cada día cuela menos.
Esperemos un poco de cordura de todos los ciudadanos para hacer posible que la profunda herida hecha por un gobierno formado por una buena parte de ministros adquiridos en las rebajas mas cutres de la historia de este gran país, pueda comenzar a sanar.
Mariano Avilés- jurista
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