EL BILLETE DE IDA
Publicado por en MensajesEl ferrocarril ha permitido a muchos escritores evocar grandes historias y momentos en los que las personas le tienen como protagonista aunque sea tan solo de forma figurada, una ilusión que al compararla con la realidad cobra vida propia.
No quiero perder el tren, no sé cuando habrá otra oportunidad para viajar por la vida. El tren sin darte cuenta escala desniveles, desciende a los valles, cruza montañas y entra y sale de los túneles que irremediablemente tenemos que atravesar para llegar a nuestro destino.
El tren, este tren es evocador, es nostálgico e incógnita a la vez; tiene la grandeza de llevarte a lo desconocido, pero te permite pensar en lo pasado, lo que has dejado atrás, es un viaje por el tiempo que discurre a la velocidad que en cada momento le imprime el maquinista.
En la nube de la imaginación se ven las caras de aquellos que has querido y amado, se ve la historia humana y se evoca lo perdido, todo aquello que supuso un hito importante en la vida y aunque sabes que se alejó ya no podrás recuperarlo. ¡Qué daría yo por poder tocar el cielo nuevamente!.
El tren en el que voy perfora poco a poco el futuro próximo, busca el destino que me ha sido fijado por alguien a quién no puedo preguntarle para tener la respuesta, el tren sigue su curso deshaciendo el presente como el humo de la locomotora, que lo mueve el aire y al final desaparece sin dejar rastro.
Un día leí un libro que venía a comparar la vida con un viaje en tren. Da igual que el tren sea de aquellos que los románticos del ferrocarril imagina cruzando las llanuras con la locomotora echando ese humo que se esfumaba con el viento de forma rápida; da igual que ese tren sea de última generación con su elegante porte y sideral silueta; lo cierto es que era una comparación interesante porque nuestra vida es eso, un viaje en tren.
Ese tren de la vida imaginado está lleno de embarques y desembarques, de pequeños accidentes en el camino, de sorpresas agradables, con algunas subidas y bajadas tristes. Las personas se mueven muchas veces a impulsos, otras de forma más meditada y controlada, siempre esperando que la aventura de subir o bajar del tren sea buena.
Cuando nacemos, y subimos al tren, encontramos dos personas muy queridas que nos hacen conocer el viaje hasta el final: nuestros padres; lamentablemente , ellos en alguna estación se bajaron para no volver a subir más y a pesar de ello, nuestro viaje deberá continuar…conoceremos otras personas durante la larga travesía, entre ellos nuestros hermanos, amigos y amores.
Algunos solo realizarán un corto paseo, otros estarán siempre a nuestro lado, compartiendo alegrías y tristezas. En el tren viajarán personas que andarán de vagón en vagón para ayudar a quien lo necesite. Muchos se bajarán en el trayecto y dejarán recuerdos imborrables, otros viajarán ocupando asientos, sin que nadie perciba que están allí sentados.
A veces, a quienes queremos deciden sentarse alejados de nosotros, en otros vagones, eso nos obliga a realizar el viaje separados de ellos. Lo difícil es aceptar que, a pesar de estar cerca…no podremos sentarnos juntos en ese viaje de la vida porque otras personas los acompañan; son ausencias que aún estando cerca hay un espacio infinito imposible de evitar. Este viaje es así, lleno de esperanza, sueños, fantasías, esperas, llegadas y partidas. Sabemos que este tren solo realiza un viaje, el de ida.
Tratemos de viajar lo mejor posible, intentando una buena relación con todos, procurando valorar lo mejor de cada uno; en algún momento del viaje alguien puede perder sus fuerzas y deberemos entenderlo. El gran misterio de este viaje es que no sabemos en qué estación nos tocará bajar del tren, pero el viaje es largo y no pienso que esa terrible circunstancia esté proxima. No obstante, si llega el momento de bajarnos en una estación me gustaría que fuera al lado de la persona amada.
Seguro estoy que cuando tenga que bajarme del tren sentiré nostalgia, pues dejar a mis hijos, nietos, familia y amigos solos, será muy triste para no volver a verlos. Separarme de los amores de mi vida será muy doloroso…pero tengo la esperanza de que en algún momento nos volveremos a encontrar en el andén de la estación principal.
Seré feliz al pensar que en algo colaboré para que hayan crecido como buenas personas y si ahora, en este momento o en otro momento el tren disminuye la velocidad para que suban o bajen personas me creará la inquietud por conocer si yo debo bajarme del tren porque mi estación llegó; mi emoción aumenta a medida que el tren va parando…¿Quién subirá?,¿Quién bajará?.
No pienses nunca que descender del tren es solo una representación de la muerte o el término de una historia que dos personas construyeron con amor infinito…estoy feliz de ver que personas como nosotros tienen la capacidad de reconstruir lo que se deshizo para volver a empezar, aunque no siempre sea fácil, y aunque nuestros asientos no estén juntos; tengo la seguridad de que el vagón en el que vamos y el maquinista que conduce el tren por esa vía que se pierde en el horizonte son los mismos.
Agradezco que leas esto porque estamos realizando este viaje de la vida juntos, aunque pudiera ser que estés en otro vagón y en asiento separado; al final llegaremos a nuestro destino.
MA septiembre 2025
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